La ofensiva militar y política de Estados Unidos sobre Venezuela volvió a poner en primer plano una discusión que atraviesa desde hace años al peronismo y, en particular, al kirchnerismo: la relación ideológica y política que mantuvo con el chavismo durante su etapa de mayor consolidación en el poder.
Las reacciones recientes expusieron una línea discursiva conocida, pero también dejaron al descubierto fisuras internas y contradicciones que podrían volver a tener impacto electoral.
Los comunicados y pronunciamientos de distintos sectores del kirchnerismo coincidieron en un punto central: el cuestionamiento a la “injerencia” o “intervención” de Estados Unidos en Venezuela. En esa línea, se sostuvo que el accionar norteamericano violaría normas del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y el principio histórico de defensa de la soberanía de los Estados.
La visión de La Cámpora quedó reflejada en esta nota, la del PJ nacional aquí y en el mismo sentido se expidió Axel Kicillof.
Sin embargo, esos posicionamientos evitaron referirse de manera explícita a la evolución interna del régimen de Nicolás Maduro en los últimos años. No hubo menciones a las denuncias sistemáticas por violaciones a los derechos humanos, a la persecución política, al colapso institucional ni a la situación electoral que atraviesa el país caribeño.
El Frente Renovador, nobleza obliga, sí se refirió a la situación política, tal como ilustra esta nota. También el diputado Guillermo Michel, ligado al massismo, le dejó aquí una objeción al comunicado del PJ nacional.
El kirchnerismo omitió un dato clave: hace un año se celebraron elecciones en Venezuela y las actas difundidas por la oposición mostraban una derrota del oficialismo, resultado que no fue reconocido por el gobierno de Maduro.
Ese episodio debilitó el argumento de que “el pueblo venezolano debe resolver soberanamente su destino”. Los ciudadanos intentaron hacerlo a través de las urnas y el resultado fue desconocido. Cuando el autoritarismo se enquista de ese modo, la salida estrictamente interna se vuelve cada vez más difícil de concretar. Como mínimo, el tema tiene bastante complejidad: los venezolanos se habían quedado sin resortes democráticos.
A diferencia del comunicado del Partido Justicialista nacional, de La Cámpora o del gobernador bonaerense Axel Kicillof, otras figuras del peronismo expresaron miradas distintas sobre la crisis venezolana.
El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, optó por centrar su mensaje en las características del régimen de Maduro y evitó condenar explícitamente el accionar de Estados Unidos. En un posicionamiento con fuerte tono institucional, sostuvo que “ningún país puede construir un futuro cuando se persigue, se reprime y se gobierna de espaldas a su gente”, y afirmó que Venezuela es el resultado de “años de abandono de los valores democráticos”.
Jaldo también vinculó la situación venezolana con el avance del narcotráfico y el crimen organizado, y reclamó “decisiones firmes para poner fin a los dictadores”.
Como gobernador de Tucumán y como representante de un pueblo que cree profundamente en la democracia, la paz y el respeto entre las naciones, siento la responsabilidad de expresar con claridad nuestra posición frente a los hechos que atraviesa la República Bolivariana de…
— Osvaldo Jaldo (@OsvaldoJaldo) January 3, 2026
Otra interpretación fue aportada por Miguel Ángel Pichetto, quien sintetizó una conversación mantenida con Guillermo Moreno. Ambos coincidieron en que la intervención estadounidense debe analizarse desde una lógica geopolítica actual y no desde “la visión ideológica de los años setenta”.
Pichetto sostuvo que Argentina “está inserta en Occidente y en América” y que ha suscripto el pacto democrático, por lo que debe fortalecer alianzas estratégicas y priorizar el interés nacional. En esa línea, planteó la necesidad de proteger la producción, la industria y el trabajo argentino, y de aplicar medidas antidumping frente a la competencia externa, en particular la proveniente de China.
Conversamos desde temprano con Guillermo Moreno (@morenoparalavic) sobre la intervención americana en Venezuela y entendemos que es necesario comprender el evento como un nuevo orden, que no puede ser analizado con la visión ideológica de los setenta del siglo pasado.
— Miguel Ángel Pichetto (@MiguelPichetto) January 3, 2026
Nuestro…
La relación del kirchnerismo con el chavismo ya tuvo costos políticos concretos. En las últimas elecciones, el entonces candidato Jorge Taiana enfrentó críticas y complicaciones cuando evitó calificar al gobierno de Maduro como una dictadura. Los libertarios aprovecharon y emprendieron una fuerte embestida desde las redes sociales, justo cuando el escándalo de José Luis Espert estaba en la cresta de la ola. Sirvió, al menos, para diversificar un poco la agenda y que los dardos no apunten a un solo lado.
Si esa tensión no se resuelve, el tema podría reaparecer en 2027 como un punto vulnerable, especialmente frente a un escenario de polarización donde Javier Milei ya ha demostrado disposición a simplificar el debate en términos de democracia versus autoritarismo. En ese contexto, Venezuela vuelve a funcionar como un espejo incómodo para una parte del peronismo argentino.