La operación de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas, despertó el interrogante sobre cómo actuará la FIFA que conduce Gianni Infantino ante este escenario de cara a la Copa Mundial de Fútbol 2026.
En un contexto de conflicto diplomático y político, el deporte no queda exento de esta cuestión. Desde las redes sociales, distintas voces recordaron otros antecedentes recientes del máximo organismo del fútbol frente a conflictos de este tipo.
El caso más cercano es el de 2022, cuando tras la invasión de Rusia a Ucrania, la FIFA y la UEFA resolvieron suspender a la selección rusa y a todos los clubes del país de sus competencias. Esa decisión dejó a Rusia fuera del Mundial de Qatar.
Sin embargo, más allá de las diferencias en los tipos de operaciones militares, hay distintas razones que hacen imposible que la FIFA decida suspender a la selección norteamericana y trasladar los partidos que albergará Estados Unidos en el Mundial de este año.
En primer lugar, la sólida alianza entre el presidente Donald Trump y el titular de la FIFA, Gianni Infantino. Incluso, recientemente le otorgó al mandatario norteamericano el "Premio de la Paz" en el sorteo del Mundial.

Otro de los principales motivos es la imposibilidad logística de trasladar la cantidad de partidos que ya están asignados en suelo norteamericano a México y Canadá, que están operando al tope de sus posibilidades para organizar los partidos de la Copa Mundial de Fútbol.
Más allá del conflicto bélico de Rusia y Ucrania, hay otros antecedentes que alimentaron los interrogantes con respecto a qué papel jugará la FIFA. En 1992, Yugoslavia fue excluida de las eliminatorias rumbo al Mundial de Estados Unidos 1994 como consecuencia de las sanciones impuestas por la ONU durante la guerra en los Balcanes. También fue apartada de la Eurocopa de ese año, torneo que terminó ganando Dinamarca tras ocupar su lugar.
En el caso ruso, además de la suspensión de selecciones y clubes, la UEFA retiró la sede de la final de la Champions League a San Petersburgo y trasladó el partido a París, argumentando razones de seguridad y coherencia institucional. Estas decisiones se alinearon con las recomendaciones del Comité Olímpico Internacional para preservar la integridad de las competiciones.
Sin embargo, en este caso, todo hace indicar que Gianni Infantino revalidará la máxima que supo instaurar el histórico presidente del máximo organismo del fútbol, el brasileño Joao Havelange, quien llegó a decir: “En la FIFA no se hace política, se hace deporte“.