El béisbol es uno de los deportes más populares en América Latina y Estados Unidos. Para millones, es un juego de estrategia, habilidad física y estadísticas frías. Sin embargo, para un grupo creciente de investigadores de lo oculto y entusiastas de la conspiración, cada partido esconde una capa de significado mucho más profunda.
Una teoría persistente sostiene que este deporte fue inventado por militantes de la masonería, quienes habrían impregnado el reglamento, el campo de juego y los tiempos del juego con una simbología hermética que ha pasado desapercibida para el ojo profano durante casi dos siglos.
Para entender esta conexión esotérica, hay que mirar hacia los orígenes. La historia oficial, avalada en su momento por la Comisión Mills en 1907, señaló al general Abner Doubleday como el inventor del béisbol en Cooperstown, Nueva York, allá por 1839.
Doubleday no era un personaje común: fue un oficial del ejército de Estados Unidos, General de la Unión en la Guerra Civil y el hombre que ordenó el primer disparo en defensa de Fort Sumter.

Los defensores de la teoría masónica señalan que Doubleday habría diseñado el primer esquema del juego basándose en principios ocultos. Se dice que el campo en forma de diamante, con el plato (home) y las bases, representa la escuadra y el compás, el emblema universal de la masonería. En esta interpretación, el recorrido del jugador por las bases simboliza los tres grados masónicos simbólicos, un viaje de progreso y superación personal.
Si hay un número que gobierna el béisbol y que alimenta las sospechas de un origen místico, es el tres. En términos esotéricos y religiosos, el tres representa la totalidad: nacimiento, vida y muerte; libertad, igualdad y fraternidad; Padre, Madre e Hijo. Es el triángulo equilátero, la figura perfecta.
En la arquitectura del béisbol, el tres es la ley absoluta:
Incluso el peso de la pelota parece esconder un secreto: 156 gramos. Si sumamos sus dígitos (1+5+6) obtenemos 12, y al simplificar nuevamente (1+2), el resultado final es, invariablemente, el número tres.