09/01/2026 - Edición Nº1067

Internacionales

Política exterior

Apoyo de Argentina a la caída de Maduro en la ONU: el argumento que sorprendió

05/01/2026 | El apoyo en el Consejo de Seguridad consolida un giro diplomático que prioriza derechos humanos y alineamiento occidental.



La decisión del Gobierno argentino de respaldar la captura de Nicolás Maduro ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas marcó un punto de inflexión en la política exterior del país. Lejos de una postura ambigua o meramente declarativa, la intervención argentina asumió una definición clara en un escenario internacional atravesado por tensiones jurídicas, geopolíticas y humanitarias.

En su exposición ante el máximo órgano de seguridad global, la representación argentina sostuvo que el régimen de Maduro constituye una amenaza para la estabilidad regional. El respaldo al operativo que derivó en su detención no fue presentado como una violación de la soberanía venezolana, sino como una respuesta excepcional frente a un patrón persistente de violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

Argentina 


Argentina, oficialmente la República Argentina, es un país ubicado en el cono sur de América del Sur y con una parte reivindicada de la Antártida.

Derechos humanos como eje diplomático

Argentina ancló su posicionamiento en un argumento central: la magnitud del daño humano causado por el chavismo. Durante los años de gobierno de Maduro, Venezuela acumuló 332.617 muertes violentas10.185 ejecuciones extrajudiciales1.650 casos documentados de tortura3.500 desapariciones forzadas, además de más de 2.000 presos políticos y 17.400 detenciones arbitrarias. Estas cifras, relevadas por organismos internacionales y redes de monitoreo independiente, fueron utilizadas para justificar la excepcionalidad del contexto.

Desde esta perspectiva, el apoyo argentino no respondió a una alineación automática con Estados Unidos, sino a una lectura política y jurídica que reconoce límites concretos al principio de no intervención cuando existen crímenes sistemáticos y ausencia de mecanismos internos de rendición de cuentas.

Un mensaje regional

La postura adoptada por Argentina envía una señal nítida a América Latina. En un continente donde históricamente la defensa de la soberanía fue utilizada para relativizar abusos internos, la posición argentina introduce una redefinición: la legitimidad estatal no puede sostenerse sobre la represión ni la impunidad.

Este movimiento también reposiciona a Argentina en el tablero internacional. El país recupera protagonismo como actor que articula principios democráticos con pragmatismo estratégico, alineándose con democracias occidentales sin renunciar a una narrativa propia basada en derechos humanos.

El respaldo a la captura de Nicolás Maduro no implica desconocer los riesgos de una escalada regional, pero sí establece un precedente político: frente a regímenes que convierten la violencia en método de gobierno, la comunidad internacional —con Argentina como voz activa— no puede permanecer neutral.