Tras la captura de Nicolás Maduro y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, comenzaron a multiplicarse en distintas regiones de Venezuela expresiones públicas de rechazo contra la nueva conducción del poder. Carteles improvisados, pintadas en paredes y consignas manuscritas con un mensaje común -“Delcy, no”- aparecieron en ciudades y pueblos como forma de protesta silenciosa frente a la continuidad del chavismo.
Las imágenes, difundidas principalmente a través de redes sociales por dirigentes opositores, periodistas y organizaciones civiles, muestran mensajes colocados en calles, viviendas y muros públicos. En muchos casos, quienes exhiben los carteles cubren sus rostros, una señal del clima de temor que persiste ante posibles represalias por parte de los aparatos de seguridad del Estado.
A diferencia de movilizaciones masivas de otros momentos, estas expresiones carecen de convocatoria centralizada. Se trata de actos individuales o de pequeños grupos que buscan visibilizar rechazo sin exponerse directamente. La ausencia de firmas y la dispersión territorial refuerzan la idea de una protesta fragmentada pero extendida, marcada por la desconfianza y el desgaste social.
El temor no es infundado. En los últimos años, Venezuela registró miles de detenciones arbitrarias, persecuciones políticas y denuncias de tortura. En ese contexto, la protesta anónima se convierte en una de las pocas herramientas disponibles para canalizar descontento sin enfrentar de inmediato la represión directa.
En cada rincón de Venezuela se escucha un mismo mensaje: “Delcy, no”.
— Vente Venezuela (@VenteVenezuela) January 5, 2026
Así se expresan el rechazo y el hartazgo de un país frente a Delcy Rodríguez, figura del régimen criminal que ha saqueado, reprimido y condenado a millones de venezolanos al exilio.
Venezuela ya decidió. pic.twitter.com/iZaRWrq4Tg
El rechazo no se dirige únicamente a una figura individual, sino a lo que Delcy Rodríguez representa dentro del sistema chavista. Su trayectoria como vicepresidenta y funcionaria clave del régimen la ubica como garante de continuidad, más que como figura de transición. Para amplios sectores críticos, su designación implica la preservación del mismo entramado de poder que gobernó bajo Maduro.
Las consignas reflejan también una disputa por la legitimidad. Mientras el oficialismo busca sostener una narrativa de normalidad institucional, las pintadas y carteles expresan una impugnación directa a esa lógica y cuestionan cualquier intento de presentar la sucesión como un cambio real.
En todos los rincones de Venezuela la gente dice: “Delcy No”.
— VEN 🇻🇪 (@VenEsVenezuela) January 5, 2026
Así se ven las expresiones de rechazo en contra de Delcy Rodríguez, miembro del Cartel de los Soles y del régimen criminal venezolano. pic.twitter.com/11G5LO7sfV
La proliferación de estas manifestaciones anónimas funciona como un indicador del clima social. No hay multitudes en las calles, pero sí señales dispersas de rechazo que atraviesan el territorio. En un país donde el costo de la disidencia sigue siendo alto, el silencio y el anonimato se convierten en formas de protesta.
🇻🇪‼️ | ÚLTIMA HORA — Delcy Rodríguez juró ante el parlamento como nueva presidenta del régimen venezolano, asumiendo el poder tras la caída de Nicolás Maduro.
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 5, 2026
🎥 RTVE / VTV pic.twitter.com/JUmd8jnUvY
El desafío para el poder será contener ese malestar sin recurrir a una escalada represiva que termine por confirmar los temores que hoy obligan a muchos venezolanos a decir “no” desde el anonimato.