23/02/2026 - Edición Nº1112

Internacionales

Venezuela

“Delcy, no”: los carteles anónimos que desafían al chavismo en Venezuela

06/01/2026 | Pintadas y carteles anónimos se multiplican en distintas ciudades mientras crece el temor a represalias.



Tras la captura de Nicolás Maduro y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, comenzaron a multiplicarse en distintas regiones de Venezuela expresiones públicas de rechazo contra la nueva conducción del poder. Carteles improvisados, pintadas en paredes y consignas manuscritas con un mensaje común -“Delcy, no”- aparecieron en ciudades y pueblos como forma de protesta silenciosa frente a la continuidad del chavismo.

Las imágenes, difundidas principalmente a través de redes sociales por dirigentes opositores, periodistas y organizaciones civiles, muestran mensajes colocados en calles, viviendas y muros públicos. En muchos casos, quienes exhiben los carteles cubren sus rostros, una señal del clima de temor que persiste ante posibles represalias por parte de los aparatos de seguridad del Estado.

Venezuela 


Venezuela es un país en la costa norte de América del Sur con diversas atracciones naturales.

Protesta sin rostro y miedo persistente

A diferencia de movilizaciones masivas de otros momentos, estas expresiones carecen de convocatoria centralizada. Se trata de actos individuales o de pequeños grupos que buscan visibilizar rechazo sin exponerse directamente. La ausencia de firmas y la dispersión territorial refuerzan la idea de una protesta fragmentada pero extendida, marcada por la desconfianza y el desgaste social.

El temor no es infundado. En los últimos años, Venezuela registró miles de detenciones arbitrarias, persecuciones políticas y denuncias de tortura. En ese contexto, la protesta anónima se convierte en una de las pocas herramientas disponibles para canalizar descontento sin enfrentar de inmediato la represión directa.

Delcy Rodríguez como símbolo de continuidad

El rechazo no se dirige únicamente a una figura individual, sino a lo que Delcy Rodríguez representa dentro del sistema chavista. Su trayectoria como vicepresidenta y funcionaria clave del régimen la ubica como garante de continuidad, más que como figura de transición. Para amplios sectores críticos, su designación implica la preservación del mismo entramado de poder que gobernó bajo Maduro.

Las consignas reflejan también una disputa por la legitimidad. Mientras el oficialismo busca sostener una narrativa de normalidad institucional, las pintadas y carteles expresan una impugnación directa a esa lógica y cuestionan cualquier intento de presentar la sucesión como un cambio real.

El silencio como termómetro político

La proliferación de estas manifestaciones anónimas funciona como un indicador del clima social. No hay multitudes en las calles, pero sí señales dispersas de rechazo que atraviesan el territorio. En un país donde el costo de la disidencia sigue siendo alto, el silencio y el anonimato se convierten en formas de protesta.

El desafío para el poder será contener ese malestar sin recurrir a una escalada represiva que termine por confirmar los temores que hoy obligan a muchos venezolanos a decir “no” desde el anonimato.