El gobierno de Javier Milei formalizó este lunes su retiro definitivo de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), una histórica empresa minera interestadual, y cedió la gestión plena a la Provincia de Catamarca, gobernada por el peronista Raúl Jalil. La medida se instrumentó mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia publicado en el Boletín Oficial, que modifica el Acta del Farallón Negro firmada junto a la Universidad Nacional de Tucumán.
Después de décadas de reclamos y una demanda sostenida en el tiempo, recuperamos la mayoría en YMAD para la provincia. Es un derecho histórico que vuelve a manos de Catamarca y marca un punto de inflexión para nuestro desarrollo.@JMilei @diegosantilli @LuisCaputoAR
— Raúl Jalil (@RaulJalil_ok) January 5, 2026
La decisión elimina por completo la participación del Estado Nacional, que desde 1958 tenía facultades de control, designación de autoridades y supervisión administrativa. Con el nuevo esquema, la Nación se retira del directorio, de la operatoria y de cualquier compromiso financiero futuro, bajo el argumento del ajuste fiscal y la reducción del gasto público.
Sin embargo, el movimiento no puede leerse por fuera del tablero político y parlamentario. Jalil fue una pieza clave para el oficialismo en el Congreso: aportó gobernabilidad en votaciones sensibles, colaboró en el armado de mayorías y resultó determinante para la aprobación del Presupuesto y la Ley de Inocencia Fiscal durante las sesiones extraordinarias. La cesión del control de YMAD aparece, en ese marco, como una contraprestación concreta.
El nuevo estatuto redefine la composición accionaria: Catamarca pasará a controlar el 60 % de la empresa y la Universidad Nacional de Tucumán el 40 % restante. El directorio quedará en manos de cinco miembros, con mayoría provincial, y la empresa operará bajo derecho privado, sin aportes del Tesoro nacional y con autonomía para acceder a financiamiento.
Más allá del discurso oficial, la salida del Estado de YMAD marca un cambio profundo en la política minera nacional, donde la Casa Rosada resigna herramientas estratégicas a cambio de respaldo legislativo. En tiempos de reformas estructurales y minoría parlamentaria, Milei paga gobernabilidad con activos, y Jalil emerge como uno de los gobernadores que mejor supo capitalizar su rol en el Congreso.