07/01/2026 - Edición Nº1065

Política

Crisis sanitaria

Fentanilo adulterado y presión política: por qué Fontana reemplaza a Bisio en ANMAT

06/01/2026 | El Gobierno designó al nuevo titular del organismo en medio del escándalo por el fentanilo adulterado y cuestionamientos por la falta de controles.



El Gobierno nacional oficializó la renuncia de Agustina Bisio como titular de la ANMAT y designó en su reemplazo a Luis Eduardo Fontana, un médico cirujano con larga trayectoria en el sistema de salud privado. La decisión fue formalizada mediante el Decreto 3/2026, publicado en el Boletín Oficial y firmado por el ministro de Salud, Mario Lugones.

El recambio se produce en un contexto delicado para el organismo regulador, atravesado por el escándalo del fentanilo adulterado y fuertes críticas por fallas en los controles sanitarios. Aunque la salida de Bisio fue atribuida a “motivos personales”, en la Casa Rosada reconocen que la crisis aceleró una definición política sobre el rumbo de la ANMAT.

La designación de Fontana responde a la intención del Ejecutivo de avanzar hacia un Estado “más ágil y efectivo”, con foco en resultados y sin estructuras burocráticas superpuestas. En el Ministerio de Salud remarcan que el nuevo eje estará puesto en medicamentos seguros, controles eficientes y mayor responsabilidad institucional.

Fontana, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), cuenta con más de 30 años de experiencia en gestión sanitaria y ocupó cargos jerárquicos en una de las principales empresas de medicina prepaga del país. Desde el Gobierno aseguran que su perfil técnico y gerencial será clave para recuperar credibilidad y reforzar el rol de la ANMAT en un escenario de creciente tensión política y sanitaria.

El escándalo del fentanilo aceleró el recambio

El recambio en la conducción de la ANMAT se produce en un momento de fuerte tensión institucional para el organismo, luego de que salieran a la luz graves irregularidades vinculadas a partidas de fentanilo adulterado, un medicamento de uso hospitalario crítico. El caso expuso fallas en los mecanismos de control, supervisión y trazabilidad, y encendió alarmas tanto en el sistema de salud como en el plano político, por la responsabilidad del Estado en la regulación de insumos de alto riesgo.

Aunque desde el Gobierno evitaron admitir una relación directa entre el escándalo y la salida de Agustina Bisio, el episodio aceleró las presiones internas para revisar el funcionamiento del organismo. En la Casa Rosada reconocen que el caso dejó al descubierto debilidades estructurales en la ANMAT y reforzó la decisión de avanzar con una conducción más alineada al discurso oficial de control eficiente, reducción de burocracia y mayor capacidad de respuesta ante situaciones críticas.