Luis Juez decidió enfriar, al menos por ahora, su impulso personal para volver a competir por la gobernación de Córdoba y reforzó su alianza política con el diputado libertario Gabriel Bornoroni. La estrategia compartida apunta a un objetivo central: construir una alternativa competitiva frente al peronismo provincial y, en ese camino, desdibujar al radical Rodrigo de Loredo.
Durante diciembre, Juez y Bornoroni compartieron más de un encuentro informal en la casa del senador, en un country de la zona sur de la capital cordobesa. Allí, junto a dirigentes de confianza, coincidieron en la necesidad de articular una oposición capaz de terminar con 25 años de hegemonía peronista, hoy encarnada por el gobernador Martín Llaryora, que buscará su reelección en 2027.
El interrogante que aún permanece abierto es quién encabezará la fórmula opositora. En ese marco, Juez optó por bajar la intensidad de su discurso electoral y aguardar la definición del libertario, a quien observa como el principal puente con la Casa Rosada. En paralelo, el senador interpreta que De Loredo llega debilitado al próximo turno electoral, sin control pleno de la UCR y cada vez más distante del nuevo eje Juez–Bornoroni.
En el entorno del senador subrayan que Bornoroni representa en Córdoba al sector del oficialismo nacional que impulsa disputar el poder a los gobernadores provinciales, especialmente a los peronistas. Se trata del armado político que responde a Karina Milei y a los Menem, en contraste con la mirada más pragmática que expresa Santiago Caputo respecto al vínculo con las provincias.
Bajo esa lógica, ambos dirigentes ya comenzaron a proyectar la agenda de verano, con presencias conjuntas en festivales y la expectativa de una nueva visita de Javier Milei a Córdoba. Entre las opciones que se barajan figuran el tradicional festival de Jesús María o algún evento de alto impacto simbólico promovido por sectores libertarios.
Mientras tanto, en el juecismo consideran inviable una alianza opositora con De Loredo como tercera pata. Sospechan de entendimientos subterráneos entre sectores del radicalismo y el llaryorismo, y observan con atención los movimientos del deloredismo para fortalecer vínculos con intendentes y explorar acuerdos por fuera del esquema tradicional.
En ese contexto, la decisión de Juez de moderar su protagonismo electoral aparece como un gesto táctico: consolidar la sociedad con Bornoroni, aislar al radicalismo y llegar mejor posicionado a una definición que, aunque todavía lejana, ya comenzó a jugarse en el tablero político cordobés.