Este martes, la zona de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) amaneció con una imagen poco habitual para la época: largas filas de pacientes que buscaban atención odontológica. Tal como estaba previsto, la institución decidió mantener su hospital activo durante enero y febrero, una medida estratégica para cubrir la alta demanda y evitar el colapso que suele producirse al inicio del ciclo lectivo en marzo.
Varias personas arribaron desde las primeras horas del día para garantizar su lugar. Según explicaron desde el centro de salud, el objetivo es garantizar la atención clínica continua y ampliar los servicios para que los pacientes no deban esperar meses para retomar sus tratamientos.
Se pusieron a disposición 300 equipos y un staff de más de 500 docentes y profesionales que atenderán en turnos mañana, tarde y noche.

El hospital no solo atenderá urgencias, sino que realizará procedimientos de baja, mediana y alta complejidad. La oferta incluye desde arreglos de caries y extracciones hasta tratamientos de conducto, coronas, prótesis e implantes.
Un dato clave para el bolsillo de los pacientes es que la institución confirmó que los tratamientos se realizarán manteniendo los mismos valores que hace un año, una medida que busca facilitar el acceso a la salud bucal en un contexto económico complejo.

A diferencia del sistema habitual de turnos programados, durante estos dos meses el acceso es más directo pero bajo una modalidad específica:
Sin turno previo: La atención es por orden de llegada.
Ingreso único: Los pacientes deben entrar exclusivamente por el sector de Guardia.
Derivación interna: Tras una evaluación inicial, el paciente es derivado a una de las cinco clínicas que estarán operativas durante la temporada estival.
La iniciativa busca descongestionar el flujo de pacientes que se incrementa significativamente a partir de marzo y asegurar que la salud dental no se detenga por las vacaciones.