09/01/2026 - Edición Nº1067

Internacionales

Escenario regional

Golpe a La Habana: cómo la caída de Nicolás Maduro deja a Cuba sin red de contención

07/01/2026 | La caída del chavismo obliga a La Habana a redefinir su estrategia externa en un contexto regional cada vez más hostil.



La captura de Nicolás Maduro en Venezuela marcó un punto de inflexión que trasciende a Caracas y golpea de lleno a La Habana. Para Cuba, la pérdida de su principal aliado regional no es solo simbólica, sino estructural: implica el quiebre de un esquema de supervivencia económica y diplomática construido durante más de dos décadas. El impacto se siente en los círculos de poder, pero también en una sociedad que observa cómo el mapa político latinoamericano se reconfigura sin garantías ni amortiguadores.

En este nuevo escenario, la dirigencia cubana enfrenta una disyuntiva compleja. Por un lado, mantener la lógica de resistencia prolongada que caracterizó al régimen desde la Guerra Fría; por otro, aceptar que el margen de maniobra se ha reducido drásticamente. La velocidad y contundencia de la acción estadounidense en Venezuela dejó en claro que el contexto internacional ya no ofrece los tiempos largos que antes permitían ganar oxígeno político.

Cuba 


Cuba, oficialmente la República de Cuba, es un país insular en el Caribe.

Escenarios de continuidad y ajuste

Una primera opción para el Gobierno cubano es profundizar la continuidad dura: mayor control interno, cierre político y discurso de plaza sitiada. Esta vía apuesta a que la presión externa reactive reflejos históricos de cohesión y disciplina social. El riesgo es evidente: sin el respaldo económico venezolano, el costo social de sostener este modelo puede volverse insostenible y acelerar tensiones internas que hoy permanecen contenidas.

Un segundo escenario es el del ajuste controlado. Implica reformas económicas limitadas, búsqueda de nuevos socios y una diplomacia más pragmática, especialmente con actores extrarregionales. No se trataría de una apertura política plena, sino de una adaptación funcional para evitar el colapso. La dificultad central radica en ejecutar cambios sin perder control, un equilibrio que el régimen cubano ha intentado antes con resultados ambiguos.

Un futuro sin red de contención

Más allá de la opción elegida, el dato estructural es claro: Cuba ya no cuenta con una red de contención regional sólida. La izquierda latinoamericana está fragmentada y carece de capacidad para ofrecer respaldo material. En ese contexto, la isla queda expuesta a shocks externos -energéticos, financieros y migratorios- con menos herramientas para amortiguarlos.

El desenlace no será inmediato, pero el tablero ya cambió. La caída del chavismo no garantiza una transición en Cuba, pero sí reduce drásticamente su margen de error. Cada decisión estratégica tendrá costos más altos y menos tiempo para corregirlos. En ese sentido, el verdadero desafío para La Habana no es resistir un golpe externo, sino adaptarse a un mundo donde la espera dejó de ser una opción viable.