El choque entre el presidente Gustavo Petro y la administración estadounidense dejó de ser exclusivamente un episodio de política exterior para proyectarse sobre la escena doméstica. La reacción del Ejecutivo, con llamados a la movilización y un discurso de defensa nacional, apunta a reordenar el debate interno en torno a la soberanía y al rol de Colombia frente a las potencias.
En un país con alta fragmentación política, la estrategia del Gobierno busca construir un marco interpretativo claro: la confrontación no es ideológica, sino nacional. Bajo ese encuadre, el conflicto con Washington se presenta como una amenaza externa que exige cohesión interna, desplazando momentáneamente otros frentes de tensión económica y social.
La convocatoria a marchas en distintas ciudades responde a una lógica de legitimación política. El oficialismo intenta demostrar que su postura frente a Estados Unidos cuenta con respaldo popular, reforzando la idea de que el Gobierno actúa en nombre de una mayoría dispuesta a defender la soberanía frente a presiones externas.
Al mismo tiempo, el uso intensivo del discurso presidencial y de los canales oficiales busca marcar el ritmo del relato público. Petro se posiciona como conductor de una resistencia democrática, mientras coloca a la oposición ante una disyuntiva incómoda: acompañar la defensa institucional o quedar asociada a una potencia extranjera en un momento de alta sensibilidad nacional.
🇨🇴🇺🇸 “Come get me, coward, I'm waiting for you here”…
— Lord Bebo (@MyLordBebo) January 5, 2026
Colombian president, Petro mocks Trump pic.twitter.com/CZmX8iRJKn
La apuesta, sin embargo, no está exenta de riesgos. La elevación del tono puede profundizar la polarización interna y generar inquietud en sectores económicos y diplomáticos que privilegian la estabilidad en la relación con Estados Unidos. Para estos actores, el conflicto introduce incertidumbre innecesaria en un vínculo estratégico.
🚨🇨🇴🇺🇸 | #ARCHIVO Marco Rubio advirtió que la relación con Colombia se desplomó por Petro, su negativa a cooperar y los ataques al presidente Trump: “Cuando un presidente ordena no colaborar, no podemos ignorarlo. Esto no es izquierda o derecha: es cooperación o ruptura total”. pic.twitter.com/GQsTmE5GAo
— La Derecha Diario Colombia (@DerechaDiarioCO) January 5, 2026
En perspectiva, el Gobierno enfrenta un delicado equilibrio. Sostener una narrativa de firmeza sin escalar hacia un aislamiento político requerirá moderación y resultados tangibles. De lo contrario, la confrontación corre el riesgo de agotarse como recurso discursivo, dejando expuestos los límites de una estrategia basada más en el símbolo que en el desenlace.