La calma en la Casa de Gobierno de Mendoza se vio interrumpida por un posteo que reabrió viejas heridas en la coalición oficialista. La vicegobernadora Hebe Casado calificó como “decadencia radikal” (con "k") una postura de la Juventud Radical de la Ciudad de Buenos Aires sobre Maduro, desatando una ola de críticas internas en el frente Cambia Mendoza.
Decadencia radikal https://t.co/677BpmKJIM
— Hebe Casado (@hebesil) January 4, 2026
Aunque Casado forma parte de un gobierno cuya columna vertebral es la UCR que conduce Alfredo Cornejo, su ataque no fue azaroso. Al apuntar contra el radicalismo de Capital Federal —corriente que lidera Martín Lousteau y que se encuentra enfrentada a Cornejo—, la vicegobernadora logró "jugar al límite" sin dinamitar su relación directa con el gobernador mendocino.
Sin embargo, el gesto dejó en evidencia el lugar incómodo que ocupa la funcionaria. Tras haber abandonado el PRO siguiendo los pasos de Patricia Bullrich, Casado intentó integrarse formalmente a las fuerzas del cielo, pero se encontró con una barrera inesperada.
El diferencial de este conflicto reside en el desplante que Casado arrastra desde hace meses. Pese a su ferviente defensa del modelo de Javier Milei, la vicegobernadora sigue sin poder afiliarse a La Libertad Avanza (LLA). El presidente del partido en Mendoza, Facundo Correa Llano, ha mantenido su ficha de afiliación "en stand by" desde mayo pasado, alegando razones de "coherencia institucional".

“Hoy ella representa institucionalmente y forma parte de Cambia Mendoza. Entendemos que ese es el camino que debe seguir”, sentenció Correa Llano al justificar por qué no la ingresa al partido, a pesar de que otros funcionarios como Luis Petri lograron su pase de forma fugaz.
Esta situación de "limbo" —siendo rechazada por el partido al que quiere pertenecer y cuestionada por los socios con los que gobierna— explicaría su necesidad de sobreactuar su perfil libertario en redes sociales. Al atacar a la UCR de Lousteau, Casado busca demostrar una pureza ideológica que el núcleo duro de LLA en Mendoza todavía le reclama.
Mientras tanto, el "ruido interno" en Mendoza crece. Sectores del radicalismo local no tardaron en recordarle la contradicción de tildar de “partido decadente” a la fuerza que sostiene al Ejecutivo provincial desde 2015.
TM