El gobernador Maximiliano Pullaro lanzó una nueva ofensiva para reducir el gasto público y mejorar la eficiencia del Estado santafesino. A través del Sistema Integrado de Protección de Salud Laboral (SIPSAL), la provincia busca centralizar y endurecer el control sobre las licencias médicas de los empleados públicos, eliminando los trámites en papel y la fragmentación administrativa.
La decisión política se apoya en un dato crítico revelado por el Ministerio de Economía: el sector público provincial registra un ausentismo del 15,2%. Esta cifra casi duplica el promedio de las organizaciones privadas, que ronda el 8%.
Según detalló la secretaria de Función Pública, Malena Azario, la estadística actual indica que uno de cada cuatro trabajadores falta al menos una jornada al mes. El objetivo del SIPSAL es atacar este indicador mediante la unificación de datos, ya que actualmente existen más de cinco subsistemas de salud (docentes, policías, viales) que no dialogan entre sí.

El cambio de paradigma implica pasar de un modelo de "autogestión" a uno de control tecnológico inmediato. Los trabajadores ya no deberán presentar certificados estampillados físicamente en sus oficinas dentro de las 72 horas.
A partir de la implementación del nuevo sistema, el proceso será 100% digital:
Esta medida se suma a otras reformas de la gestión de Pullaro, como el saneamiento del sistema previsional y el control estricto de la presencialidad docente, que ya generaron tensiones con los gremios estatales. La provincia busca ahora limitar al máximo el margen de discrecionalidad en las carpetas médicas.
El servicio, que incluye la plataforma tecnológica y el control médico, será licitado el próximo 10 de marzo. El Sipsal también integrará historias clínicas laborales únicas para realizar políticas de prevención y seguimiento de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.
TM