08/01/2026 - Edición Nº1066

Política

Enero del 2013

Ricardo Darín vs. Cristina Kirchner: a 13 años del cruce por el patrimonio K

07/01/2026 | El reconocido actor había realizado varios cuestionamientos al estilo kirchnerista y la expresidenta le respondió con una extensa carta.



El 5 de enero de 2013, en pleno segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, un inesperado contrapunto entre la entonces presidenta y Ricardo Darín dominó la agenda política y cultural del verano.

El intercambio se originó a partir de una entrevista del actor a la revista Brando y tuvo como respuesta una extensa y personal carta pública de la jefa de Estado en su cuenta de Facebook.

Las críticas de Darín: clima político, intolerancia y patrimonio

En la entrevista publicada a comienzos de 2013, Darín expresó una mirada crítica sobre el clima político y social del país, con fuertes cuestionamientos al nivel de confrontación y a lo que definió como una lógica de pensamiento único.

“Están pasando cosas rarísimas. No se nos permite pensar fuera de lo establecido. Te dicen lo que tenés que pensar y en qué dirección, y si no estás de acuerdo, sos un hijo de puta”, afirmó el actor.

Darín alertó además sobre el riesgo del fanatismo político: “¡Están todos locos! La locura y el enojo no dejan ver con claridad. El comienzo del camino al fanatismo es este”, y agregó que se construía al que pensaba distinto “casi como el enemigo. No para vencerlo, para eliminarlo. Y eso me asusta”.

Uno de los pasajes más resonantes fue su referencia al patrimonio presidencial: “Yo quisiera que alguien me explicara el tema del crecimiento patrimonial de los Kirchner. ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza?”.

“Un país niño” y la crítica a la polarización

En otro tramo de la entrevista, Darín reflexionó sobre la cultura política argentina y el modo en que se procesaban las mayorías electorales: “Somos un país niño. Necesitamos un papá. Necesitamos a alguien que nos diga cómo se tienen que hacer las cosas”.

También cuestionó la idea de que una victoria electoral habilitara cualquier conducta política: “Porque te votó el 54 por ciento, te la mandé a guardar, bancatelá, y te la tenés que fumar”, ironizó, y lo calificó como “ridículo”.

Para el actor, el problema central era la falta de espacio para posiciones intermedias: “Está planteado con un infantilismo terrorífico. Porque sólo los niños pueden ser tan crueles. A mí me preocupa esto de que tenés que ser de uno o de otro”.

La Ley de Medios y la “caza de brujas”

Darín también se refirió al debate por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Si bien respaldó la idea de limitar los monopolios, cuestionó el enfoque del conflicto: “Yo creo que está bien que haya una ley de medios, está bien que haya un pulpo que no se quede con todo”, pero advirtió que no compartía “la demonización, la caza de brujas” ni que se beneficiara a otros sectores para reemplazar al monopolio que se buscaba combatir.

La respuesta de Cristina: elogios, ironía y defensa política

La reacción de Cristina Kirchner llegó el sábado 5 de enero de 2013, desde El Calafate, mediante una extensa carta pública dirigida directamente al actor. El texto comenzó con elogios a su carrera: “Quiero en primer término felicitarlo una vez más por su trayectoria artística”, y destacó especialmente El secreto de sus ojos y Un cuento chino. Incluso se definió como “una cinéfila total”.

Sin embargo, rápidamente aclaró el motivo de su mensaje: “No quiero apartarme de una de las cuestiones centrales de sus preocupaciones: ‘Que alguien me explique el crecimiento patrimonial de los Kirchner’”.

La defensa del crecimiento patrimonial y las causas judiciales

Cristina sostuvo que tanto ella como Néstor Kirchner habían sido los funcionarios más investigados de la historia argentina en materia patrimonial: “No ha habido funcionarios públicos más denunciados penalmente e investigados por la justicia argentina en materia de enriquecimiento”, afirmó.

Detalló que peritos de la Corte Suprema habían realizado pericias contables que concluyeron que no existían actos ilícitos y remarcó: “Nunca en toda la historia política de la Argentina se ha podido acceder a las Declaraciones Juradas de un funcionario público con mayor facilidad, frecuencia y publicidad que a las de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner”.

Medios, exposición pública y trato desigual

En su carta, la entonces presidenta cuestionó el foco mediático casi exclusivo sobre su patrimonio y su vida privada. “Nadie parece preocuparse por ninguna otra Declaración Jurada que no sea la de ‘Los Kirchner’”, escribió, y se preguntó por qué se publicaban fotos de sus casas y no las de otros dirigentes.

También aludió al seguimiento de la vida de sus hijos y lo contrastó con el silencio sobre las familias de otros funcionarios: “¿No le llama la atención?”.

Justicia, pasado y una referencia personal

En uno de los pasajes más duros, Cristina recordó un episodio judicial del pasado de Darín, cuando fue acusado por contrabando de una camioneta en 1991. Tras citar un fallo que declaró prescripta la causa, señaló que los jueces habían descartado la “buena fe” del actor en la compra, y agregó con ironía: “Menos mal que no estábamos ‘Los Kirchner’ en el gobierno, o hubiera sido considerado una persecución política”.

Reconciliación, tolerancia y democracia

Cristina también respondió a la idea de “reconciliación” planteada por Darín. Le preguntó a qué se refería exactamente y si hablaba de los juicios por delitos de lesa humanidad o de reconciliarse con quienes “me desean la muerte, festejan la de Néstor o les gustaría destituirme”.

En ese marco, cuestionó el concepto de “tolerancia” y propuso reemplazarlo por “aceptación”: “Aceptar al otro, al diferente, al que piensa y actúa diferente”.

Un cruce que quedó en la memoria política y cultural

El intercambio concluyó con un tono personal y casi íntimo. Cristina admitió ser “un poco cholula” y confesó que Darín era uno de sus actores preferidos. “Hoy es sábado 5 de enero, víspera de Reyes, estoy en El Calafate, leí los diarios y me pregunté, por qué no explicarle a Ricardo Darín algo que lo tiene tan preocupado”, cerró.

Trece años después, aquel contrapunto sigue siendo un símbolo del clima de polarización que marcó una etapa del país y de la singular relación entre el poder político, los medios y las figuras de la cultura en la Argentina contemporánea.

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