08/01/2026 - Edición Nº1066

Internacionales

Debate sobre responsabilidades

Espuma acústica del bar suizo debía ser revisada por ley, dicen autoridades

07/01/2026 | Nuevas declaraciones amplían las dudas sobre las inspecciones antes del fatal incendio.



La investigación por el incendio que dejó decenas de muertos durante los festejos de Año Nuevo en Le Constellation, un bar de Crans-Montana, sumó en las últimas horas un elemento clave. Autoridades cantonales de seguridad advirtieron que la espuma acústica instalada en el techo del local debía haber sido controlada conforme a la ley, una afirmación que contradice explicaciones previas del municipio y reaviva el debate sobre las inspecciones.

El fuego se desató en la madrugada del primero de enero, cuando el bar se encontraba colmado de jóvenes y turistas que celebraban el inicio de 2026. Las llamas se propagaron en cuestión de segundos y el humo espeso llenó el ambiente, dificultando la evacuación. El saldo fue trágico: decenas de personas murieron y más de un centenar resultaron heridas, muchas con lesiones graves.

El rol de la espuma acústica

Según las reconstrucciones iniciales, el incendio se habría iniciado cuando elementos festivos con chispas entraron en contacto con la espuma de insonorización del techo. Este tipo de material, ampliamente utilizado en locales nocturnos, puede resultar extremadamente peligroso si no cumple normas estrictas de resistencia al fuego, ya que favorece la rápida propagación de las llamas y libera gases tóxicos.


La zona permanece bajo investigación judicial mientras se analizan responsabilidades por la tragedia.

Funcionarios especializados señalaron que los materiales combustibles forman parte de los elementos que deben ser evaluados en las inspecciones de seguridad, incluso si no se los menciona de forma explícita en cada control. Desde esta mirada, la espuma del bar no solo debía ser revisada, sino que podría haber sido determinante en la magnitud del desastre.

El impacto humano de la tragedia

El balance preliminar del incendio asciende a 40 personas fallecidas y más de 119 heridos graves, la mayoría de ellos menores de 26 años. Muchos de los jóvenes que estaban en el bar celebraban la llegada del Año Nuevo cuando el fuego se propagó con rapidez por el local de dos plantas, que tenía capacidad para 300 personas y que, según las primeras reconstrucciones, podría haber estado abarrotado.

Las heridas son de extrema gravedad. Algunos sobrevivientes presentan quemaduras que superan el 70 % del cuerpo, con afectación de órganos internos, además de severos daños pulmonares provocados por la inhalación de humo. Médicos especializados advirtieron que quienes logren sobrevivir enfrentarán meses de cirugías, rehabilitación y secuelas permanentes, incluidas discapacidades y desfiguraciones de por vida.


Velas y flores recuerdan a las víctimas del incendio que conmocionó a Suiza y a turistas de distintos países.

La magnitud del desastre desbordó el sistema sanitario suizo. Los hospitales especializados de Lausana y Zúrich, adonde los heridos fueron trasladados en helicóptero durante la madrugada, no contaban con capacidad suficiente. Como consecuencia, al menos 50 pacientes debieron ser derivados a centros médicos de Italia, Francia, Alemania y Bélgica.

Según relataron sobrevivientes, quienes se encontraban en el sótano, donde se inició el incendio, tuvieron escasas posibilidades de escapar. La única escalera hacia la planta superior quedó bloqueada por el pánico, mientras que la salida de emergencia no estaba claramente señalizada y se encontraba obstruida por muebles y objetos almacenados, un factor que pudo haber sido determinante en el elevado número de víctimas.

Una investigación con alcance más amplio

Mientras desde el municipio se sostuvo inicialmente que no existía una obligación clara de revisar la espuma acústica, las autoridades cantonales remarcaron que la legislación y las normas técnicas de seguridad sí contemplan este tipo de elementos, especialmente en espacios cerrados destinados al entretenimiento nocturno.


El bar incendiado en Crans-Montana, donde murieron 40 personas durante las celebraciones de Año Nuevo.

La fiscalía analiza posibles responsabilidades penales tanto de los responsables del bar como de los organismos encargados de la fiscalización. Entre los puntos bajo análisis figuran el tipo de materiales utilizados, la capacidad del local, las condiciones de evacuación y el cumplimiento general de las normas contra incendios.

El caso provocó además una fuerte reacción pública en Suiza, un país históricamente asociado a estándares elevados de seguridad. A raíz del incendio, se anunció una revisión general de los protocolos de inspección en bares y discotecas, junto con mayores restricciones al uso de pirotecnia en espacios cerrados.

A medida que avanza la causa, la tragedia de Crans-Montana se consolida como un punto de inflexión en el debate sobre controles, prevención y responsabilidades, en un contexto donde cada nuevo dato profundiza el impacto de una noche que terminó en desastre.