Después de 26 años de negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur se encuentran ante una posibilidad concreta e inminente de cerrar definitivamente su acuerdo de libre comercio.
Según fuentes diplomáticas al tanto del proceso, los embajadores de los 27 países de la UE ante el bloque comunitario podrían dar su visto bueno formal este viernes, lo que despejaría el camino para la firma del tratado en los próximos días.
El aval llegaría tras una serie de gestiones internas impulsadas por la Comisión Europea, que presentó un documento con concesiones adicionales dirigidas al sector agropecuario europeo, considerado el último gran obstáculo para la aprobación del acuerdo.
El avance del entendimiento se apoya en un documento elaborado por la Comisión Europea, brazo ejecutivo del bloque, que incorpora garantías específicas para los productores agropecuarios europeos. Entre ellas se incluyen mecanismos de salvaguarda que podrían activarse en caso de que las importaciones de productos sensibles del Mercosur, como carne vacuna o pollo, provoquen una caída significativa de los precios internos en Europa.
Además, la Comisión propuso desbloquear anticipadamente fondos por unos 45.000 millones de euros destinados al sector agrícola, como parte de una revisión del marco presupuestario 2028-2034. El objetivo es ofrecer previsibilidad y contención política frente a las protestas de agricultores que temen una pérdida de ingresos por el ingreso de productos sudamericanos a menor precio.

Uno de los elementos centrales para destrabar el acuerdo fue el cambio de posición de Italia, que en diciembre había frenado el avance del tratado por razones de política interna. La primera ministra Giorgia Meloni, presionada por sectores agrícolas y por su propio socio de coalición, había solicitado más tiempo para evaluar garantías.
Tras las nuevas concesiones de la Comisión Europea, el gobierno italiano celebró la decisión de reforzar el financiamiento de la Política Agrícola Común.
“Acojo con satisfacción la decisión de la Comisión Europea de modificar, tal como solicitó Italia, el nuevo marco financiero plurianual propuesto para destinar 45 000 millones de euros adicionales a la Política Agrícola Común a partir de 2028”, señaló Meloni.
Y agregó: “Junto con los recursos adicionales asignados el pasado noviembre para atender las solicitudes del Parlamento Europeo, esta iniciativa no solo logra el objetivo de mantener el nivel actual de financiación en el futuro, tal como solicitaron los agricultores italianos y europeos, sino que también proporciona recursos adicionales”. Así, la expectativa es que Italia allane el camino para la firma del acuerdo.
Accolgo con soddisfazione la decisione della Commissione Europea di modificare, come richiesto dall’Italia, la proposta di nuovo quadro finanziario pluriennale per rendere disponibili, già dal 2028, ulteriori 45 miliardi di euro per la Politica Agricola Comune.
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) January 6, 2026
Assieme alle…
Pese al avance, no todos los países europeos acompañan el acuerdo. Francia y Polonia continúan expresando reparos, al igual que algunos Estados más pequeños como Irlanda o Austria. Sin embargo, los cálculos internos indican que estos países no reúnen los apoyos suficientes para conformar una minoría de bloqueo.
Según la normativa europea aplicable, el acuerdo puede aprobarse con el voto favorable de al menos el 55% de los Estados miembros que representen como mínimo el 65% de la población de la UE, umbral que podría alcanzarse con el respaldo de países como Alemania, España e Italia.
Queda abierta la incógnita de si los países opositores forzarán una votación formal, aun sabiendo que sería desfavorable, o si permitirán que el proceso avance sin confrontación directa.
Si los embajadores confirman su aval, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajaría el próximo lunes a Asunción, donde se celebrará la primera cumbre del Mercosur bajo la presidencia semestral de Paraguay, para firmar oficialmente el tratado.
Luego de esa instancia, el acuerdo deberá ser sometido a votación en el Parlamento Europeo, donde se espera un resultado ajustado pero favorable, según las proyecciones actuales.
De concretarse, el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea dará origen a la mayor área de libre comercio del mundo, con un mercado potencial de más de 700 millones de personas. El acuerdo prevé la eliminación de cerca del 90% de los aranceles en el intercambio bilateral.
Desde la perspectiva europea, países como Alemania y España consideran que el pacto permitirá fortalecer sectores industriales y ampliar exportaciones de bienes como vehículos, maquinaria, vinos y bebidas espirituosas.
Para los países del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-, el acuerdo implicaría mejor acceso al mercado europeo para productos agropecuarios como carne, azúcar, arroz, miel y soja.