Italia volvió hoy la mirada sobre una de las heridas más profundas de su historia reciente. En el 48.º aniversario de la masacre de Acca Larenzia, la primera ministra Giorgia Meloni difundió un mensaje de fuerte contenido institucional en el que condenó toda forma de violencia política y llamó a preservar la memoria como base de la convivencia democrática.
Ricorre oggi il 48esimo anniversario della strage di Acca Larenzia. Una pagina dolorosa della storia della nostra Nazione, che ci richiama al dovere della memoria e della responsabilità.
— Giorgia Meloni (@GiorgiaMeloni) January 7, 2026
Quelli del terrorismo e dell’odio politico sono stati anni bui, in cui troppo sangue… pic.twitter.com/iGozztISnf
El episodio ocurrió el 7 de enero de 1978 en el barrio romano de Tuscolano, en pleno período conocido como los años de plomo. Ese día, un ataque armado contra la sede del Movimiento Social Italiano terminó con el asesinato de dos jóvenes militantes, Franco Bigonzetti y Francesco Ciavatta. Horas más tarde, en medio de los disturbios posteriores, murió Stefano Recchioni tras recibir un disparo policial. El hecho se convirtió en uno de los símbolos más dramáticos de una etapa marcada por atentados, enfrentamientos ideológicos y terrorismo de distinto signo.
En su mensaje, Meloni describió aquellos años como un tiempo oscuro en el que se derramó demasiada sangre inocente y subrayó que las consecuencias de esa violencia atravesaron a familias enteras, comunidades y al conjunto del país. A diferencia de discursos más sectoriales del pasado, la jefa de Gobierno insistió en una mirada amplia, que reconoce el sufrimiento de todas las víctimas sin distinciones partidarias.
La primera ministra también vinculó aquella tragedia con el presente. Señaló que los acontecimientos recientes en Italia y en otros países demuestran lo frágil que puede ser la frontera entre el debate político y el odio, y advirtió que cuando una idea intenta imponerse por la fuerza, la democracia siempre pierde. En ese marco, remarcó que ninguna causa justifica la agresión ni el silenciamiento del otro.
Acca Larenzia ocupa un lugar especialmente sensible en la memoria italiana. Durante décadas, su recuerdo estuvo atravesado por lecturas contrapuestas y actos conmemorativos cargados de tensión. El llamado actual a una “pacificación nacional verdadera y definitiva” busca cerrar esa etapa de memorias fragmentadas y afirmar un consenso básico: la violencia política no puede volver a ser una herramienta de confrontación.

Al reivindicar el respeto, el diálogo y la convivencia civil, el mensaje apunta a resignificar el pasado como advertencia. La memoria, planteó Meloni, no es solo recuerdo,