Este 9 de enero de 2026, Julio Alak celebra sus 68 años en una posición de centralidad inesperada para la política provincial. El intendente de La Plata, poseedor de una de las trayectorias más extensas del peronismo, se encuentra en el centro de las miradas: su nombre es uno de los que más resuenan para asumir la presidencia del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, el bastión estratégico de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
La misión que tiene Alak por delante no es solo administrativa, sino de supervivencia política para el movimiento: transformarse en el nombre del consenso que evite una fractura definitiva entre Axel Kicillof y La Cámpora.

En un escenario dominado por vetos cruzados, Alak aparece como una "tercera vía" con peso territorial. Mientras que figuras como Verónica Magario enfrentan la resistencia de La Cámpora -quienes cuestionan su "exceso de protagonismo"-, el intendente platense cosecha elogios de ambos bandos.
“Si la presidencia la tiene Magario, el control lo tiene Axel. Si la tiene Otermín, el control es de Cristina. Alak trasciende esa disputa por su historia y su relación con todos los sectores”, admiten voces cercanas a Máximo Kirchner.
La renovación de autoridades no permite distracciones. La Junta Electoral, presidida por Leonardo Nardini, ya ha puesto en marcha el reloj para la elección interna:

El "reto mayor" de Alak reside en su capacidad para gestionar los intereses contrapuestos:
Julio Alak, quien ya fue cuatro veces intendente, ministro de Justicia nacional y provincial, es visto hoy como el único dirigente con la "hoja de ruta" necesaria para bajar el volumen de la confrontación. Su cumpleaños 68 lo encuentra, paradójicamente, como la figura de "renovación por experiencia" que el peronismo necesita para no llegar fragmentado al próximo turno electoral.
TM