09/01/2026 - Edición Nº1067

Internacionales

Libertad

Presos políticos liberados en Venezuela: Estados Unidos ordena abrir las cárceles socialistas

08/01/2026 | La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos y la instalación de un gobierno de transición explican una liberación que no nace en Caracas.



La liberación de presos políticos en Venezuela no puede leerse como un gesto autónomo del poder local. El punto de quiebre se produjo hace menos de una semana, cuando Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, desarticulando de facto el vértice del régimen chavista. Ese hecho, más que cualquier discurso interno, redefinió los márgenes de decisión del Estado venezolano.

La detención de Maduro precipitó una reconfiguración política acelerada. En cuestión de días, Delcy Rodríguez asumió al frente de un gobierno de transición, presentado formalmente como una solución de continuidad institucional, pero condicionado desde su origen por la presión directa de Washington. La nueva conducción heredó un sistema intacto de control político, incluidas las cárceles socialistas.

Venezuela 


Venezuela es un país en la costa norte de América del Sur con diversas atracciones naturales.

La función política de las cárceles socialistas

Durante años, las cárceles socialistas funcionaron como uno de los pilares centrales del poder chavista. Más que centros de detención, operaron como herramientas de disciplinamiento político, destinadas a neutralizar dirigentes opositores, militares disidentes y activistas sociales. La prisión arbitraria fue utilizada como mensaje interno de advertencia y control.

La llegada del gobierno de transición no alteró esa arquitectura. Lo que cambió fue el marco de órdenes. La liberación de presos políticos se produjo solo después de una instrucción explícita de Estados Unidos, que condicionó cualquier margen de reconocimiento o alivio de sanciones a gestos concretos en materia de derechos humanos.

Una liberación por mandato externo

El anuncio oficial intentó presentar la apertura de las cárceles socialistas como un acto soberano y voluntario. Sin embargo, la secuencia temporal es clara: primero la captura de Maduro, luego la instalación del gobierno de Delcy Rodríguez y, recién después, la liberación de detenidos. El movimiento respondió a un mandato externo, no a una revisión interna del modelo represivo.

La selección de los liberados refuerza esa lectura. La prioridad otorgada a ciudadanos extranjeros y a casos de alto impacto internacional muestra que la medida apuntó a enviar señales hacia fuera, más que a desmontar el sistema de persecución política. Cientos de presos continúan detenidos bajo las mismas condiciones.

Control político sin reforma estructural

Lejos de marcar una ruptura, la apertura parcial confirma la lógica de las cárceles socialistas. La libertad sigue siendo administrada como una concesión política, reversible y selectiva. El aparato judicial, los servicios de inteligencia y los mecanismos de represión permanecen operativos, a la espera de nuevas directivas.

La transición venezolana queda así definida por un dato central: el poder interno se reacomoda, pero las decisiones clave se toman fuera del país. La liberación de presos políticos no inaugura una etapa de derechos, sino que expone el límite real del nuevo gobierno. Las cárceles socialistas se abrieron, pero no por convicción, sino por orden.