11/01/2026 - Edición Nº1069

Internacionales

Irán

Irán en llamas: las ciudades que se rebelan y qué teme el régimen

09/01/2026 | Protestas masivas, apagón digital y símbolos del poder en llamas marcan el momento más frágil del sistema teocrático en décadas.



Irán atraviesa horas que pueden redefinir su historia contemporánea. Las manifestaciones que recorren Teherán, Mashhad y decenas de ciudades no son un estallido aislado ni una reacción episódica. Son la expresión acumulada de años de represión, deterioro económico y control ideológico, ahora canalizada en una movilización social que desafía abiertamente al régimen.

La magnitud de las protestas supera precedentes recientes. Multitudes ocupan avenidas centrales, barrios enteros se organizan de manera espontánea y el miedo -principal herramienta de control estatal- comienza a erosionarse. Cuando el miedo se rompe, el régimen pierde su principal sostén.

Irán 


Irán, oficialmente la República Islámica de Irán y también conocida como Persia, es un país de Asia Occidental.

El colapso del control y el apagón digital

La respuesta del poder ha sido previsible: represión directa y apagón casi total de internet. El corte de conectividad confirma la gravedad del momento. Los regímenes seguros de sí mismos no silencian a un país entero; lo hacen aquellos que perciben que el control se les escapa. La desconexión digital no es fortaleza, es señal de vulnerabilidad.

Lejos de frenar la protesta, el aislamiento refuerza la convicción de los manifestantes. La censura tecnológica expone ante el mundo el carácter autoritario del sistema y acelera la pérdida de legitimidad externa. El régimen se encierra mientras la sociedad avanza.

Las mujeres como motor del desafío

Las mujeres ocupan un rol central en esta rebelión. No solo marchan: lideran, organizan y sostienen la protesta frente a un sistema que las convirtió en símbolo de control moral. Su protagonismo transforma la movilización en algo más profundo que un reclamo económico. Es una disputa por la dignidad, el cuerpo y la libertad.

La quema de estatuas y símbolos del poder, incluidos íconos militares y religiosos, marca un quiebre psicológico. El régimen deja de ser intocable. Cuando los símbolos caen, el relato oficial se resquebraja.

El límite histórico del régimen

La teocracia iraní enfrenta un dilema estructural. Reprimir masivamente puede sostener el poder a corto plazo, pero acelera su desgaste interno e internacional. Ceder implica reconocer debilidad. En ambos escenarios, la estabilidad se erosiona. El sistema ya no logra ofrecer prosperidad, cohesión ni futuro.

Las protestas no garantizan una transición inmediata, pero sí marcan un punto de no retorno. Irán ya cambió. La sociedad perdió el miedo y el régimen perdió el monopolio del control. Cuando una sociedad deja de obedecer, el poder empieza a caer.

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