La justicia de Suiza avanza en la investigación por el devastador incendio ocurrido durante las celebraciones de Año Nuevo en un bar de la estación de esquí de Crans Montana, que provocó la muerte de 40 personas y dejó al menos 116 heridas, muchas de ellas de gravedad. La fiscalía citó a declarar a los propietarios del local, una pareja de nacionalidad francesa, en el marco de una causa que analiza posibles responsabilidades penales, incluido el homicidio por negligencia.
El bar, conocido como Le Constellation, funcionaba en el sótano de un edificio y, según testigos y autoridades, el fuego se habría iniciado por el uso de velas encendidas que prendieron la espuma insonorizante del techo. La rápida propagación de las llamas y el humo dejó a decenas de personas sin posibilidad de escape. Más de la mitad de las víctimas fatales eran adolescentes, un dato que profundizó la conmoción en la región y multiplicó los reclamos de justicia.

Los propietarios, Jacques y Jessica Moretti, se presentaron ante la fiscalía en la ciudad de Sion y difundieron un comunicado en el que expresaron su dolor por lo ocurrido. “Estamos devastados y abrumados por el dolor. Nuestros pensamientos están constantemente con las víctimas, con sus seres queridos que han sido afligidos tan brutal y prematuramente, y con todos aquellos que están luchando por sus vidas”, señalaron. En el mismo texto aseguraron que cooperarán plenamente con la investigación y que permanecen a disposición de las autoridades.

Los fiscales indicaron que, hasta el momento, no se han cumplido los criterios legales necesarios para ordenar la detención de la pareja, aunque la investigación continúa abierta y con múltiples peritajes en curso. Paralelamente, las familias de las víctimas presentaron denuncias judiciales para esclarecer responsabilidades y eventuales fallas en los controles de seguridad.
El caso también puso bajo la lupa la supervisión del establecimiento. El alcalde local reconoció deficiencias en los controles y admitió que se pasaron por alto inspecciones clave. En estaciones de esquí europeas, donde los bares nocturnos suelen concentrar grandes multitudes durante la temporada alta, las normas contra incendios se endurecieron en las últimas décadas tras tragedias similares, aunque especialistas advierten que su aplicación no siempre es uniforme.
Entre las víctimas hubo 21 ciudadanos suizos, siete franceses y seis italianos, además de personas con doble nacionalidad. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, reclamó sanciones severas y apuntó directamente a una cadena de negligencias. “Lo que ocurrió en Crans Montana es el resultado de que demasiadas personas no hicieron su trabajo o pensaron que estaban ganando dinero fácil. Los responsables deben ser identificados y procesados”, afirmó durante una conferencia de prensa. Además, se comprometió a asistir a las familias italianas en su búsqueda de justicia y adelantó que analiza impulsar en Italia una prohibición del uso de bengalas y llamas abiertas en espacios cerrados.

Como parte del duelo, las autoridades declararon una jornada de luto nacional y se organizó una ceremonia conmemorativa en la cercana ciudad de Martigny, con la presencia prevista de los presidentes de Francia e Italia. En Crans Montana, vecinos y turistas dejaron flores, cartas y objetos bajo estructuras improvisadas para protegerlos de la nieve, mientras numerosos comercios cerraron sus puertas en señal de respeto.
A más de una semana del incendio, el dolor convive con la indignación. Para muchos habitantes y visitantes habituales de la estación, la tragedia no fue un accidente inevitable, sino la consecuencia de fallas humanas evitables. La investigación judicial buscará ahora determinar responsabilidades concretas y si las deficiencias en seguridad y control tuvieron un papel decisivo en una de las peores catástrofes recientes en los Alpes suizos.