Una denuncia interna presentó cuestionamientos formales ante el Comité de Integridad del sector nuclear por irregularidades en un proceso de licitación para contratar servicios de limpieza en el complejo de Atucha. El escrito advierte sobreprecios hasta 140% superiores entre las ofertas presentadas, y señala presiones durante la evaluación económica de las propuestas, lo que desató preocupaciones sobre la transparencia del procedimiento.
El llamado a licitación, que forma parte de la operatoria de Nucleoeléctrica Argentina S.A. -la empresa estatal que gestiona las centrales nucleares del país-, se realizó en un contexto de agenda cargada para el sector nuclear, encabezado por Demian Reidel, presidente de la compañía y figura clave del Plan Nuclear impulsado por el Gobierno.
Fuentes internas aseguraron que la controversia no se limita a aspectos económicos, sino también a tensiones sobre el manejo institucional y criterios de adjudicación. Voces dentro del organismo señalaron que las diferencias entre ofertas cualificadas y las rechazadas eran “desproporcionadas” y que algunos oferentes habrían enfrentado presiones para ajustar puntos de sus propuestas, aunque esta versión aún no fue confirmada por autoridades oficiales.
El episodio toma relevancia en un momento de debate sobre el futuro del sector nuclear argentino. La gestión de Reidel ha estado en el centro de discusiones por su enfoque en la expansión de capacidades y la búsqueda de inversiones, incluso con el objetivo de desarrollar reactores modulares y avanzar en nuevos proyectos, como parte de la estrategia energética nacional.
Defensores de una mayor transparencia en las contrataciones públicas remarcan que las licitaciones estatales deben cumplir estándares estrictos para evitar perjuicios al Estado y preservar la confianza en procesos clave, sobre todo en áreas estratégicas como la generación de energía. Desde el sector empresarial, algunos referentes sostienen que las observaciones podrían derivar en ajustes técnicos a los procedimientos de evaluación si se consideran fundadas.
Hasta el momento, ni Nucleoeléctrica Argentina ni el propio Demian Reidel se pronunciaron oficialmente sobre la denuncia. Sin embargo, el caso ya abrió un debate interno sobre cómo se gestionan las contrataciones en la compañía estatal y las implicancias de estos procesos en la percepción pública y en la eficiencia operativa del complejo nuclear de Atucha.
GZ