La Reina Rania de Jordania visitó el Wadi Rum, uno de los sitios naturales más reconocidos de Jordania, acompañada por su hija, la Princesa Salma. El recorrido se desarrolló en el sur del país, en una región conocida mundialmente como el Valle de la Luna, célebre por sus imponentes formaciones rocosas, cañones y dunas de tonos rojizos.
Wadi Rum es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2011 y representa uno de los principales símbolos del patrimonio natural jordano. Además de su valor paisajístico, la zona posee una fuerte carga histórica y cultural: ha sido habitada durante siglos por comunidades beduinas y fue escenario de episodios clave de la Revuelta Árabe a comienzos del siglo XX.
Durante la visita, la reina y la princesa mantuvieron encuentros con operadores turísticos, guías locales y miembros de comunidades beduinas, con quienes dialogaron sobre la importancia del turismo como motor económico regional. La agenda incluyó recorridos por distintos puntos del valle y conversaciones centradas en la necesidad de preservar el equilibrio entre la actividad turística y la protección del entorno natural.
El turismo es un sector estratégico para Jordania y Wadi Rum ocupa un lugar central dentro de esa política. Cada año, miles de visitantes nacionales e internacionales llegan a la zona atraídos por su paisaje único, su historia y su identidad cultural. En los últimos años, las autoridades han impulsado modelos de turismo sostenible, con participación directa de las comunidades locales, para garantizar beneficios económicos sin afectar el ecosistema del desierto.
La presencia de la reina Rania en este tipo de actividades no es casual. La monarca ha tenido un rol activo en la proyección internacional de Jordania, promoviendo la educación, la cultura y el diálogo intercultural, además de apoyar iniciativas que fortalecen el desarrollo local. En ese marco, las visitas a regiones emblemáticas del país funcionan también como una señal política de respaldo a los territorios fuera de la capital.
La participación de la princesa Salma sumó, además, una dimensión generacional a la visita. En los últimos años, los hijos del rey Abdalá II y la reina Rania han comenzado a ganar mayor visibilidad en actos públicos, acompañando actividades institucionales y reforzando la continuidad de la monarquía hachemita en la vida pública del país.

Wadi Rum también es conocido a nivel global por haber sido escenario de producciones cinematográficas internacionales, lo que contribuyó a su proyección turística. Sin embargo, para Jordania, el valor del sitio va más allá de su atractivo visual: es un espacio donde convergen historia, identidad nacional y desarrollo económico. La visita real volvió a poner el foco en uno de los paisajes más icónicos del país y en la importancia de preservar su riqueza natural y cultural en un contexto de creciente interés turístico internacional.