10/01/2026 - Edición Nº1068

Internacionales

Tensión política

El pacto Unión Europea-Mercosur sacude al gobierno francés y abre una crisis interna

09/01/2026 | La oposición presentó mociones de censura tras una votación clave en Bruselas que expuso el rechazo agrícola y el desgaste del Ejecutivo.



El avance del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur abrió una nueva crisis política en Francia y expuso la fragilidad interna del gobierno en un contexto marcado por la presión social, el desgaste parlamentario y la cercanía del calendario electoral.

Aunque Francia votó en contra del tratado en Bruselas, la decisión no fue suficiente para bloquearlo. El sistema europeo exige una mayoría cualificada de Estados miembros y ese umbral se alcanzó sin el respaldo francés, permitiendo que la Comisión Europea continúe el proceso hacia la firma de lo que sería el mayor acuerdo de libre comercio en la historia del bloque.

El desenlace provocó una reacción inmediata en la política local. Tanto la extrema izquierda como la extrema derecha presentaron mociones de censura contra el Ejecutivo del presidente Emmanuel Macron, acusándolo de no haber protegido los intereses nacionales y, en particular, al sector agrícola. Desde ambos extremos del arco político se habló de una derrota diplomática y de una pérdida de soberanía frente a Bruselas.

El gobierno respondió que estas iniciativas agravan la inestabilidad interna. El primer ministro Sébastien Lecornu advirtió que las mociones envían una señal negativa al exterior en un momento en que Francia necesita cohesión para influir en Europa y cerrar negociaciones clave, como el presupuesto nacional de 2026, aún trabado en el Parlamento.

Detrás del conflicto subyace un debate económico de largo aliento. Francia es el principal productor agrícola de la Unión Europea y uno de los países más expuestos al impacto del acuerdo. Los críticos sostienen que el tratado facilitará la entrada de alimentos a bajo costo, como carne vacuna, aves y azúcar, provenientes de América del Sur, lo que podría afectar la rentabilidad de los productores locales y acelerar el abandono de explotaciones rurales.

El rechazo fue especialmente fuerte entre los ganaderos, un sector con gran peso político y social que logró instalar el tema en la agenda pública. En las últimas semanas, su movilización reforzó la presión sobre el gobierno y amplificó el malestar en regiones rurales, donde el euroescepticismo crece desde hace años.


Agricultores franceses se manifestaron contra el acuerdo comercial con el Mercosur, al advertir que la apertura a productos sudamericanos podría afectar la rentabilidad del campo y acelerar el abandono de explotaciones rurales.

Macron defendió su posición asegurando que el acuerdo, negociado sobre bases de finales de los años noventa, ofrece beneficios económicos limitados para Francia y Europa, mientras expone a sectores estratégicos vinculados a la soberanía alimentaria. Aun así, reconoció que París obtuvo concesiones relevantes, como cláusulas de salvaguarda para frenar importaciones ante desbalances de mercado, mayores exigencias de reciprocidad sanitaria y ambiental, y un refuerzo de los controles sobre productos de terceros países.


El primer ministro Sébastien Lecornu advirtió que las mociones de censura impulsadas por la oposición debilitan la posición de Francia en Europa en un momento clave para las negociaciones políticas y presupuestarias.

Pese a esas medidas, el rechazo político interno es casi unánime. El debate trascendió lo comercial y se transformó en un símbolo de la tensión entre integración europea, protección del modelo agrícola francés y cálculo electoral. Analistas advierten que el episodio podría fortalecer a la extrema derecha en zonas rurales, un factor sensible de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

Mientras el acuerdo avanza en el plano europeo y deberá pasar por el Parlamento Europeo para su ratificación, en Francia el conflicto está lejos de cerrarse. El Mercosur se convirtió en una prueba de fuego para un gobierno que intenta equilibrar su peso internacional con una escena política doméstica cada vez más fragmentada y volátil.