El informe preliminar de la autopsia practicada al cuerpo de Erika Antonella Álvarez, la joven de 25 años que fue hallada en un basural de la ciudad de Tucumán, determinó que la joven murió como consecuencia de una agresión de extrema violencia, con golpes severos en el rostro y el cráneo y una lesión fatal en las vértebras del cuello.
El cuerpo había sido encontrado dentro de una bolsa de residuos en un basural de la zona de Manantial Sur, un sector de fácil acceso ubicado a poca distancia de la vivienda de la víctima. La escena fue preservada desde el primer momento y permitió el secuestro de distintos elementos que ahora serán sometidos a análisis pericial.
Con el resultado forense incorporado al expediente, la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria concentra la investigación en determinar cómo y en qué contexto se produjo el ataque. Una de las principales incógnitas es si la agresión ocurrió en el mismo lugar donde apareció el cuerpo o si este fue trasladado luego del crimen.

La identificación del cadáver fue realizada por familiares de la joven, quienes señalaron que no sabían de su paradero desde hacía aproximadamente dos días. Erika vivía sola, aunque residía cerca de su entorno familiar, y no existía una denuncia previa por desaparición.
En paralelo, la Fiscalía ordenó una serie de medidas para reconstruir las últimas horas con vida de la víctima, entre ellas inspecciones en su domicilio y un relevamiento de cámaras de seguridad de la zona. También se analizan vínculos personales mencionados por los familiares, mientras se esperan los resultados de las pericias complementarias realizadas sobre la evidencia recolectada.
La causa continúa en etapa inicial, con varias líneas abiertas, a la espera de elementos que permitan avanzar en la identificación de los responsables del crimen.