La agenda política volvió a ordenarse esta semana en torno a tres ejes que el Gobierno observa con atención: Venezuela, la economía y el frente parlamentario.
Con matices y tensiones, cada uno de esos planos ofrece oportunidades y riesgos para la Casa Rosada, que busca sostener la iniciativa política y no incurrir en los mismos errores que lo llevaron a un peligroso aislamiento entre mayo y octubre del 2025.
La situación en Venezuela siguió dominando la escena. Más allá de las distintas miradas sobre la ofensiva de Estados Unidos y el rol que asume Donald Trump, se trata de un tema que, en términos políticos, resulta funcional al Gobierno argentino.
El oficialismo logra asociar al chavismo con el kirchnerismo y reforzar un debate ideológico que le resulta cómodo.
Del otro lado, el kirchnerismo aparece incómodo y sin un libreto claro. Cuestiona la injerencia de Estados Unidos en la región, pero evita una autocrítica explícita sobre su histórico respaldo al chavismo.
Esa ambigüedad contrasta con el clima de opinión que reflejan las encuestas, como se ilustró aquí: en la Argentina predomina una mirada marcadamente crítica del chavismo y de Maduro, aunque también se registra un escepticismo respecto del rol de Washington.
En paralelo, Javier Milei volvió a poner el foco en la agenda económica con una serie de mensajes destinados a despejar dudas y contener expectativas. El presidente busca evitar que se instale un clima de pesimismo y, en ese marco, destacó de manera enfática el rol de Luis Caputo y el acuerdo de REPO que permitirá cubrir los vencimientos de enero. Incluso, como vimos en esta nota, agitó un comic libertario muy particular sobre “Toto”.
La defensa del ministro de Economía se replicó con fuerza en las redes sociales, donde la tropa libertaria se mostró cerrada en filas detrás de Caputo, que en su versión “domador” despotricó contra los “kukitas” como reflejamos acá.

Sin embargo, el frente económico no está exento de tensiones. En la última semana se conocieron datos negativos de la industria y la construcción correspondientes a noviembre, y persisten interrogantes sobre cuáles serán las palancas que permitirán una recuperación sostenida y un crecimiento robusto a lo largo de 2026.
Mientras el Ejecutivo sobreactúa una agenda económica optimista, en el plano político intenta bajar el perfil y concentrarse en el Congreso. En la Casa Rosada hay expectativas de que febrero sea un mes favorable en términos parlamentarios, con la posible aprobación de iniciativas clave como la reforma de la Ley de Glaciares y la denominada reforma laboral.
Como reflejamos acá y acá, hay algunas movidas opositoras para bloquear el avance de esos dos temas, pero por el momento de forma desarticulada.
Las multinacionales yanquis se quieren robar el petróleo de Venezuela y los derechos laborales de las y los trabajadores de Argentina. pic.twitter.com/TgI5c7N7D7
— Myriam Bregman (@myriambregman) January 7, 2026
El antecedente inmediato alimenta el optimismo oficialista: el contundente número que consiguió el gobierno para aprobar el Presupuesto 2026 en el Senado es leído como una señal de que existe margen para construir mayorías y avanzar con reformas estructurales. Aunque, también es cierto, La Libertad Avanza ha sido especialista en dispararse a los pies.