La designación de Fernando Adolfo Iglesias como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante el Reino de Bélgica no solo generó debate político, sino también un fuerte cruce personal en redes sociales. El foco de la polémica quedó puesto en la respuesta del exdiputado del PRO a una crítica que buscó descalificarlo bajo el apodo de “profe de vóley”, una etiqueta que Iglesias arrastra desde su pasado deportivo y que volvió a ser utilizada de manera peyorativa.
La abogada y periodista Natalia Volosin cuestionó el nombramiento “en comisión” dispuesto por el gobierno de Javier Milei y apuntó directamente contra Iglesias al sugerir falta de idoneidad y desprecio por la carrera diplomática. Su mensaje en X incluyó la frase “profe de vóley” como eje del ataque, asociándolo a una supuesta carencia de formación académica para ocupar un cargo diplomático de alto nivel.
Hola, @nataliavolosin Taj aí? https://t.co/Xo5ktcGYZE
— Fernando A. Iglesias (@FerIglesias) January 8, 2026
Iglesias respondió de inmediato y sin rodeos. En un extenso posteo, rechazó la descalificación y defendió su trayectoria: recordó que es magíster en Relaciones Internacionales con especialización en Europa y Latinoamérica por la Universidad de Bologna, uno de los centros académicos más prestigiosos del continente. Además, enumeró que cuenta con cinco títulos terciarios y experiencia docente, y fue más allá al plantear que las afirmaciones en su contra podrían configurar una acusación de falsedad sobre títulos académicos.
“¿Seguís diciendo que carezco de ese título y de cualquier otro título universitario? ¿Me acusás de usurpación de títulos?”, escribió Iglesias, dejando en claro que evalúa llevar esas declaraciones a la Justicia. El tono de su respuesta buscó no solo desmentir la crítica, sino también exponerla como una descalificación personal antes que un cuestionamiento serio.
El cruce reavivó el debate sobre los límites del agravio en la discusión pública y el uso de etiquetas simplificadoras para desacreditar trayectorias políticas o profesionales. Mientras Iglesias se prepara para asumir funciones en Bruselas, en un momento clave por las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, su respuesta puso el acento en una defensa frontal de su formación y en la decisión de no dejar pasar ataques que considera falsos y difamatorios.
GZ