El paso de Patricia Bullrich por Mar del Plata estuvo marcado por un clima de tensión y rechazo social que contrastó con los encuentros políticos y empresariales que integraron su agenda oficial. La senadora nacional y jefa del bloque de La Libertad Avanza fue blanco de protestas y cánticos críticos por parte de jóvenes pertenecientes a organizaciones sociales y partidos de izquierda, quienes repudiaron su presencia en distintos puntos de la ciudad.
“Bullrich, nefasta, vos sí que sos la casta”, corearon los manifestantes, dejando en evidencia su rechazo a la presencia de la exministra de Seguridad en la ciudad atlántica y a las políticas que impulsa desde el Senado. Las expresiones de repudio se produjeron mientras la dirigente participaba de reuniones con empresarios y referentes del espacio libertario.
A pesar de ello, Bullrich desarrolló su agenda como estaba prevista y estuvo acompañada por el ex intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, actualmente en uso de licencia. Uno de los encuentros centrales tuvo lugar en el Torreón del Monje, donde encabezó una reunión con empresarios y dirigentes afines. Por la mañana, también mantuvo contactos con emprendedores de la zona sur en el parador Mute, en el área del Faro, abordando temas vinculados al desarrollo urbano y turístico.
La visita incluyó además una reunión con representantes de la Cámara Pesquera, en la que se debatieron los cambios propuestos en la reforma laboral. En ese marco, Bullrich participó de un conversatorio abierto sobre empleo y producción, donde defendió la iniciativa del oficialismo aunque reconoció la posibilidad de introducir modificaciones a partir del diálogo con distintos sectores, incluida la CGT, siempre que -según aclaró- no se vuelva al esquema vigente.
Pese al respaldo recibido en algunos ámbitos empresariales, los episodios de protesta marcaron la jornada y expusieron el fuerte nivel de rechazo que genera la dirigente en amplios sectores sociales de la ciudad, en un contexto de creciente conflictividad política y debate por las reformas impulsadas por el Gobierno nacional.
La reforma laboral impulsada por el oficialismo es considerada nefasta por amplios sectores sociales y sindicales porque consideran que avanza sobre derechos históricos de los trabajadores, flexibiliza las condiciones de contratación y abarata los costos de despido en beneficio exclusivo del empresariado.
Entre los puntos más cuestionados se encuentran los siguiente:
Para sus críticos, lejos de generar empleo genuino, la reforma profundiza la precarización laboral, legitima el trabajo inestable y consolida un modelo donde el ajuste recae sobre quienes viven de su salario, lo que explica la fuerte resistencia que despierta en gremios, organizaciones sociales y amplios sectores de la sociedad.
GZ