21/01/2026 - Edición Nº1079

Policiales

Crimen y misterio en Tucumán

Femicidio de Erika: cómo fueron sus últimas horas y cuándo habló con su familia

12/01/2026 | Un testimonio clave, mensajes que dejaron de llegar y una serie de señales tardías marcaron el camino hasta la confirmación del crimen. La autopsia reveló una muerte violenta y aún no hay detenidos.



La certeza llegó de la peor manera. Después de más de un día sin respuestas, la familia de Erika Antonella Álvarez empezó a unir indicios que, hasta entonces, no habían despertado alarma y que terminaron revelando el recorrido final de la joven antes de ser asesinada.

Erika vivía sola desde hacía seis años, a pocos metros de la casa de sus padres. Ese detalle, lejos de ser un dato menor, fue el que sostuvo durante horas la idea de que no pasaba nada fuera de lo habitual. Según contó su hermana Milena, la joven no solía ausentarse sin avisar y el contacto con la familia era permanente.

La última vez que hablaron fue durante la madrugada del miércoles, cuando intercambió mensajes con su madre y una de sus hermanas. Luego, el silencio. Durante gran parte del día, la falta de respuesta no generó preocupación: la luz y el aire acondicionado de la habitación seguían encendidos, algo habitual porque Erika solía pasar la noche despierta usando el celular.

Recién con el paso de las horas la inquietud empezó a crecer. Cerca de las 20, los mensajes dejaron directamente de llegar al teléfono de la madre. Aun así, la familia sostuvo la hipótesis de que estaba descansando hasta la mañana siguiente.

El jueves, los padres decidieron ir hasta la casa y entraron con una llave de repuesto. El lugar estaba vacío. Erika no estaba y tampoco apareció su cargador de celular, lo que abrió la posibilidad de que hubiera salido, aunque nadie sabía cuándo. Una vecina dijo haberla visto alrededor de las 7.30, vestida con el mismo pantalón blanco de la noche anterior, mientras que otros vecinos aseguraron no haberla visto salir durante la mañana.

Ese mismo día por la tarde, Milena se topó en redes y portales con una noticia sobre el hallazgo de una mujer asesinada. No lo asoció de inmediato. “En mi cabeza, ella estaba durmiendo”, explicó. Fue su madre quien insistió en acercarse a una comisaría para despejar dudas.

Allí, al informar que no sabían nada de Erika desde hacía horas, los policías le preguntaron por los tatuajes de su hermana. La reacción de los efectivos fue suficiente para anticipar la respuesta. Minutos después, confirmaron que la víctima hallada sin vida era Erika.

El informe del Cuerpo Médico Forense, remitido a la Unidad Fiscal de Homicidios a cargo de María del Carmen Reuter, determinó que la causa de muerte fue un traumatismo craneofacial grave con luxación cervical. Los peritos señalaron golpes contundentes y severos en la cabeza y el rostro, además de una lesión letal en las vértebras del cuello.

El cuerpo fue encontrado en un predio de residuos del barrio Manantial Sur. Por el crimen, cometido con extrema violencia, hasta el momento no hay personas detenidas y la investigación continúa en busca de los responsables.

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