El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, retomará esta semana su agenda oficial con una gira por la Costa Atlántica que excede la gestión estacional y tiene un objetivo político claro: volver a ocupar centralidad pública, marcar distancia con el gobierno de Javier Milei y consolidar su proyección nacional dentro del peronismo.
El primer movimiento será en Mar de Ajó, donde encabezará un encuentro con empresarios y referentes productivos en el Espacio Cultural local, acompañado por el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, y el intendente Juan de Jesús. Luego se trasladará a Villa Gesell, donde participará de una nueva edición de las Conferencias de Verano junto al jefe comunal Gustavo Barrera y miembros del gabinete provincial. La escenografía es conocida, pero el contexto político es distinto: Kicillof busca reposicionarse como principal figura opositora con volumen propio.
Las actividades en el Partido de la Costa y Gesell funcionan como excusa institucional, pero también como puesta en escena de liderazgo territorial. Desde La Plata admiten que el objetivo es doble: reforzar presencia bonaerense en temporada alta y, al mismo tiempo, reconstruir iniciativa política después de semanas de bajo perfil.
Los paradores ReCreo ya son un clásico de la temporada bonaerense, y así se está disfrutando en Villa Gesell.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) January 11, 2026
Una propuesta ideal para vivir el verano en nuestra #ProvinciaBonitaArgentina ⛱️ pic.twitter.com/xkJdbkBf0P
La gira continuará en Chascomús, San Pedro, Carmen de Patagones, Quequén, Lobos y cerrará en Mar Chiquita, con intendentes alineados y armado político en cada parada. No se trata solo de mostrar gestión: se trata de mostrar estructura.
La estrategia discursiva será clara: confrontar con la Casa Rosada en todos los planos posibles. Producción contra ajuste, presencia estatal contra retirada del Estado, obra pública contra parálisis. En el entorno del gobernador lo definen sin rodeos: “Axel va a ocupar el lugar que Milei deja vacío”.
Ese contraste ya se vio en su posicionamiento internacional tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses. Kicillof condenó el operativo y habló de violación al derecho internacional, alineándose con líderes como Lula Da Silva, Claudia Sheinbaum, Yamandú Orsi, Gabriel Boric, Gustavo Petro y Pedro Sánchez. La reacción libertaria fue inmediata: proyectos de repudio en la Legislatura bonaerense impulsados por bloques de La Libertad Avanza. Polarización pura.
El cierre de año dejó una definición política que no pasó inadvertida. En un acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Ensenada, ante más de 1.500 dirigentes, intendentes, legisladores y sindicalistas, Kicillof afirmó: “Todo mi compromiso será para construir una alternativa política” y llamó a formar un espacio que “trascienda la provincia de Buenos Aires”.
En el peronismo bonaerense el mensaje fue leído sin matices: Kicillof empieza a caminar su candidatura presidencial para 2027. Antes, deberá ordenar la interna. La renovación de autoridades del PJ bonaerense, prevista para marzo, aparece como primer campo de batalla: puede ser punto de reordenamiento o de quiebre con el kirchnerismo tradicional.
En La Plata insisten en que el foco inmediato sigue siendo gobernar, pero admiten que la política ya está en marcha. El calendario de conferencias, encuentros productivos y recorridas territoriales no es casual: construye volumen, acumula presencia y proyecta liderazgo más allá del conurbano.
La novedad política más elocuente es la elección de Lobos -único municipio de la Tercera sección gobernado por el PRO- como una de las sedes del ciclo. Un gesto de expansión territorial y una señal de que la estrategia ya no se limita al electorado propio.