13/01/2026 - Edición Nº1071

Política

12 de enero del 2010

“No quiere esperar a 2011”: la durísima acusación de Cristina a Cobos hace 16 años

12/01/2026 | El verano del 2010 estuvo marcado por un clima político caliente. Martín Redrado y Julio Cobos, en el ojo de la tormenta de Cristina Kirchner.



El 12 de enero de 2010 quedó marcado por uno de los cruces políticos más duros entre la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su vicepresidente, Julio Cobos, en un contexto atravesado por el conflicto con los fondos buitre, el uso de reservas del Banco Central y una fuerte tensión institucional.

El gobierno venía de una pobre elección en el 2009 y la oposición nucleada en el llamado "Grupo A" estaba envalentonada.

El contexto: el Fondo del Bicentenario y el fallo de Griesa

Las declaraciones de la presidenta se produjeron luego de que el juez estadounidense Thomas Griesa fallara a favor de los fondos buitre y ordenara el embargo de una parte de los fondos del Banco Central argentino en Estados Unidos.

La oposición responsabilizaba al Gobierno por esa decisión judicial, al haber creado el Fondo del Bicentenario con reservas para el pago de deuda.

En respuesta, Cristina defendió la iniciativa oficial y rechazó las críticas. “A los fondos buitre no les conviene el Fondo del Bicentenario”, sostuvo, y afirmó que esas estrategias contaban con “la complicidad de funcionarios, dirigentes y jueces argentinos”. Según explicó, el objetivo del fondo era “utilizar reservas disponibles por las que nos pagan 0,5 por ciento anual para evitar ir al mercado de capitales a pagar tasas del 14 o 15 por ciento”.

La presidenta también contrastó la situación de endeudamiento: recordó que en 2003 la deuda alcanzaba el 160% del PBI y que, tras la reestructuración de 2005, se había reducido al 40%: “Vamos a continuar con la idea de implementar el Fondo del Bicentenario y puede ser que a algunos les molesten estos objetivos porque les molesta el desarrollo de la Argentina”.

El juez Thomas Griesa.

Las críticas a la oposición y a la Justicia

Durante el acto también apuntó con dureza contra sectores opositores. “A algunos dirigentes no les bastó con hundir al país cuando fueron gobierno, sino que ahora quieren destruirlo como oposición”, expresó, en una alusión indirecta al default de 2001 y al recorte del 13% a salarios y jubilaciones durante el gobierno de Fernando de la Rúa.

A Martín Redrado, entonces presidente del Banco Central desplazado por decreto, lo definió como “un ex presidente del Banco Central convertido en una especie de okupa del BCRA”.

El foco en Cobos: acusaciones y respuesta

El tramo más álgido del discurso estuvo dirigido a Julio Cobos, luego de que el vicepresidente interrumpiera sus vacaciones en Chile para convocar a un encuentro opositor en el Senado. Cristina Kirchner lo acusó de deslealtad y ambiciones anticipadas: “Un vicepresidente que hace cualquier cosa menos ser vicepresidente. Un vicepresidente que quiere ser presidente antes de 2011. No quiere esperar a 2011, quiere ser presidente antes”.

“Me parece que quiere ser presidente antes del 2011”, insistió, y agregó: “Aunque no sea ético ni correcto, desde la vicepresidencia quiere ser el candidato del principal partido de la oposición”. En ese sentido, planteó: “No quiere esperar al 2011 y quiere ser presidente antes; éstos son los que hablan de gobernabilidad”.

Afiche de la campaña del Frente para la Victoria en el 2007.

Horas antes, el entonces ministro de Economía, Amado Boudou, había señalado que Cobos era “el representante del Ejecutivo” en el Senado y que no estaba para “hacer pactos con la oposición”.

Cobos respondió desde Mendoza, donde convocó a una conferencia de prensa en su domicilio. Allí rechazó las acusaciones y negó cualquier maniobra desestabilizadora: “No tengo ninguna actitud conspirativa. Si hay una actitud destituyente es hacia el vicepresidente”, afirmó, y desafió al Gobierno a que presentara pruebas en su contra.

El antecedente clave: el voto “no positivo” de 2008

El enfrentamiento entre Cristina Kirchner y Julio Cobos tenía un antecedente decisivo en el conflicto por las retenciones móviles al sector agropecuario en 2008. El quiebre político se produjo cuando el entonces vicepresidente, en su rol de presidente del Senado, debió desempatar la votación del proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo tras un empate 36 a 36.

En la madrugada del 17 de julio de ese año, Cobos sorprendió al oficialismo al pronunciar su voto en contra de la iniciativa, con la frase que quedó registrada en la historia política argentina: “Mi voto no es positivo”. La decisión implicó el rechazo definitivo del esquema de retenciones móviles y marcó un punto de no retorno en su relación con el Gobierno.

Desde ese momento, Cobos quedó políticamente distanciado del kirchnerismo y pasó a ser visto por el oficialismo como un vicepresidente alineado con la oposición. A su vez, el dirigente mendocino sostuvo que había actuado en función de la gobernabilidad y del clima social que atravesaba el país en medio del prolongado conflicto con el campo.