El Rey Felipe VI encabezó en el Palacio Real de Madrid una de las ceremonias más solemnes del calendario institucional español: la recepción de las Cartas Credenciales de los nuevos embajadores acreditados ante España.
El acto marcó el inicio formal de las funciones diplomáticas de los representantes de siete países que, a partir de este momento, quedan plenamente habilitados para actuar como máxima autoridad de sus Estados en territorio español.Los embajadores recibidos representan a Finlandia, El Salvador, India, Emiratos Árabes Unidos, Líbano, Ucrania y Hungría.
Las Cartas Credenciales son documentos oficiales firmados por el jefe de Estado del país de origen del embajador. En ellas se solicita formalmente al Rey de España que reconozca a esa persona como su representante diplomático.
Sin esta entrega, el embajador no puede ejercer plenamente sus funciones, mantener audiencias oficiales de alto nivel ni actuar en nombre de su país ante las autoridades españolas. Por eso, este acto no es simbólico sino jurídicamente imprescindible dentro del derecho y la práctica diplomática internacional.
La recepción se rige por un protocolo muy preciso. Los embajadores llegan al Palacio Real tras un recorrido ceremonial que parte del Ministerio de Asuntos Exteriores. En determinadas ocasiones se utilizan carrozas históricas, una singularidad que distingue a España de la mayoría de las monarquías europeas.

Una vez en el Palacio, el Rey recibe a cada embajador en audiencia individual, generalmente en el Salón del Trono. Allí se produce la entrega formal de las cartas, seguida de un breve diálogo institucional que suele abordar el estado de las relaciones bilaterales y los desafíos comunes.
Los diplomáticos designados suelen ser funcionarios de carrera con décadas de experiencia, ex viceministros, expertos en relaciones internacionales o figuras con fuerte peso político. Su misión es representar los intereses de su país, promover el diálogo político, fortalecer los vínculos económicos y culturales y proteger a sus ciudadanos en el exterior.
La llegada de nuevos embajadores suele coincidir con etapas de redefinición estratégica en las relaciones bilaterales, cambios de gobierno o contextos internacionales sensibles, como ocurre actualmente con Ucrania, Medio Oriente o el equilibrio geopolítico entre Europa y Asia.
La ceremonia de entrega de Cartas Credenciales tiene su origen en el siglo XVIII, cuando las monarquías europeas comenzaron a fijar reglas estables para el reconocimiento entre Estados soberanos. España ha conservado este ritual casi intacto, convirtiéndolo en uno de los actos diplomáticos más antiguos aún en práctica.
Hoy, el acto funciona como un puente entre la diplomacia clásica y la política internacional contemporánea, reafirmando el papel del Rey como Jefe del Estado y símbolo de la continuidad institucional española.