18/01/2026 - Edición Nº1076

Internacionales

Vaticano y poder global

Choque con Trump: el gesto del Papa León XIV que reposiciona a María Corina

12/01/2026 | León XIV, líder de la Iglesia católica, recibió a María Corina Machado y colocó los derechos humanos en el centro del debate venezolano.



El contraste no podría ser más elocuente. Mientras el Papa León XIV —nacido en Estados Unidos y convertido hoy en una de las principales autoridades morales del sistema internacional— abrió las puertas del Vaticano a María Corina Machado, Donald Trump optó primero por relativizar su liderazgo y poner en duda su respaldo interno. Dos gestos, dos lenguajes y dos formas radicalmente distintas de leer la crisis venezolana.

La audiencia concedida por León XIV el 12 de enero de 2026 no fue un acto protocolar. En un encuentro privado y no anunciado, el pontífice escuchó de primera mano el relato de la líder opositora sobre los presos políticos y la crisis humanitaria en Venezuela. El gesto adquiere un peso singular: no solo por el rol histórico del Vaticano como árbitro moral, sino porque se trata de un Papa con raíces estadounidenses que, lejos de alinearse con el poder de Washington, eligió validar a la oposición democrática desde una lógica de derechos humanos.

Venezuela 


Venezuela es un país en la costa norte de América del Sur con diversas atracciones naturales.

La Iglesia como autoridad moral, más allá de la geopolítica

El catolicismo sigue siendo una de las estructuras de legitimidad más influyentes del mundo, especialmente en América Latina. Que su máxima autoridad reciba a María Corina Machado equivale a un reconocimiento político-moral que trasciende coyunturas electorales o estrategias de corto plazo. León XIV dejó en claro que, frente a regímenes autoritarios, la neutralidad no es sinónimo de equilibrio, sino de renuncia ética.

Ese posicionamiento contrasta con la actitud de Donald Trump. Días antes de anunciar que se reunirá con Machado esta semana en Washington, el presidente estadounidense afirmó que la dirigente venezolana no contaba con el apoyo suficiente dentro de su país. La declaración, más cercana al cálculo político que a una evaluación democrática, redujo una crisis humanitaria a una cuestión de conveniencia interna.

El ninguneo político y la rectificación tardía

El anuncio posterior de una reunión entre Trump y Machado no disipa la contradicción. Al contrario, la expone. El presidente de Estados Unidos pasó de minimizar su figura a incorporarla a su agenda, pero sin otorgarle un respaldo claro ni inequívoco. La ambigüedad refuerza la idea de una diplomacia instrumental, donde los interlocutores son útiles en función del momento y no por la legitimidad que representan.

En este escenario, el gesto del Papa León XIV adquiere mayor densidad. Sin cálculos electorales ni urgencias estratégicas, el Vaticano optó por una señal clara: escuchar a la oposición, reconocer el sufrimiento de la población y colocar los derechos humanos como eje del debate. Que ese gesto provenga de un Papa nacido en Estados Unidos subraya aún más la distancia con la política exterior estadounidense, atrapada en lógicas de poder y conveniencia.

Dos modelos de liderazgo frente a Venezuela

La comparación revela un cambio de época. Mientras Trump encarna una política de gestos fluctuantes y declaraciones contradictorias, León XIV representa una autoridad moral dispuesta a asumir costos simbólicos en defensa de principios universales. En la crisis venezolana, el Papa no solo habló: eligió a quién escuchar y cuándo hacerlo.

El mensaje es inequívoco. Diez años después de que el Vaticano dialogara con el poder en Caracas, hoy la Iglesia católica respalda a quienes encarnan una demanda democrática concreta. Y lo hace desde una figura nacida en el corazón del país que, paradójicamente, duda en otorgar ese mismo reconocimiento. La diferencia no es menor: marca el límite entre la moral y el cálculo, entre la autoridad espiritual y la política de ocasión.