Tras más de dos décadas de negociaciones, el acuerdo de asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur ingresó en su tramo decisivo y se encamina a una inminente firma política en Asunción.
Luego de la aprobación alcanzada la semana pasada por el bloque europeo, ahora resta el aval final de los países sudamericanos, previsto para este viernes, paso clave para iniciar el proceso de ratificación parlamentaria en ambas regiones.
El entendimiento UE–Mercosur es considerado uno de los acuerdos comerciales y políticos más ambiciosos a nivel global. La alianza une a dos bloques que, en conjunto, representan cerca del 25% del Producto Bruto Interno mundial y conforman un mercado potencial de unos 780 millones de personas.
El texto del acuerdo se estructura sobre tres pilares centrales —comercial, político y de cooperación— y establece compromisos que abarcan desde el comercio de bienes y servicios hasta marcos regulatorios, inversiones y mecanismos de diálogo institucional. De completarse el proceso de ratificación, la Unión Europea estima que el acuerdo podría comenzar a regir hacia fines de este año.
AL FIN. Tras tres décadas de negociaciones, la UE culminará un nuevo acuerdo comercial con los países de Mercosur.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) January 9, 2026
Gracias a él, las empresas españolas podrán entrar a nuevos mercados, exportar más, y generar más empleos. Y Europa podrá mantener un vínculo fuerte con esa región…
Las previsiones oficiales y privadas coinciden en que el acuerdo podría impulsar un aumento del comercio bilateral cercano al 40%. En la actualidad, el intercambio entre la UE y el Mercosur ya es significativo: en 2024, las transacciones de bienes superaron los 111.000 millones de euros.
Así, las exportaciones europeas al Mercosur alcanzaron los 55.200 millones de euros, mientras que las importaciones sumaron 56.000 millones. Europa compra principalmente productos agrícolas (42,7%), minerales (30,5%) y pulpa y papel (6,8%), mientras que vende sobre todo maquinaria y aparatos (28,1%), productos químicos y farmacéuticos (25%) y equipos de transporte (12,1%).
Así como en 1991 cuando Asunción fue sede de la firma del histórico acuerdo que dio inicio al Mercosur, Asunción será sede el próximo 17 de enero de la firma del histórico acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea.
— Santiago Peña (@SantiPenap) January 9, 2026
Este es un paso trascendental que marca el…
El informe Entre la apertura y la competitividad: perspectivas comerciales del Acuerdo UE–Mercosur, elaborado por la consultora LLYC, subraya que el tratado eliminará o reducirá más del 90% de los aranceles bilaterales, generando beneficios concretos para distintos sectores.
Para el Mercosur, el acuerdo supone un acceso preferencial para su agroindustria —carne, soja y cereales— y para minerales críticos, lo que permitiría mejorar su competitividad frente a otros países que ya cuentan con tratados similares con la UE.
Today’s Council decision to support the EU-Mercosur deal is historic.
— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) January 9, 2026
Europe is sending a strong signal.
We are serious about creating growth, jobs and securing the interests of Europeans consumers and businesses.
With Mercosur, we are creating a shared market of 700 million… pic.twitter.com/WMGXWzFgua
Para Europa, se estima que las empresas podrían ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana, con ventajas claras para sectores como la automoción, la maquinaria y la industria química y farmacéutica.
Además, el pacto ofrece un marco normativo más previsible en materia de propiedad intelectual y compras públicas. En ese contexto, los flujos de Inversión Extranjera Directa europea en la región podrían duplicarse una vez que el acuerdo entre en vigor.
Junto a las oportunidades, el documento advierte sobre desafíos relevantes. Entre ellos, se destacan las exigencias ambientales y de cumplimiento normativo que deberán afrontar las empresas del Mercosur, en especial en temas como deforestación, trazabilidad y derechos laborales, alineados con estándares europeos cada vez más estrictos.
También se señala la presión competitiva que la apertura arancelaria podría generar sobre industrias sensibles del Mercosur —como la textil, el calzado o la metalmecánica— frente a productos europeos. En el caso de la UE, el acuerdo despierta resistencias en sectores agroalimentarios, especialmente en países como Francia, Polonia y Austria, que temen el impacto de las importaciones de carne y granos sudamericanos.

Esa oposición mantiene abierta la incertidumbre sobre la ratificación completa del acuerdo en Europa. Para evitar demoras, se analiza la posibilidad de un Acuerdo Interino que permita aplicar el capítulo comercial desde 2026, aunque en el Mercosur la ratificación individual de cada país sigue siendo un factor crítico, ya que el rechazo de un solo miembro podría frenar la entrada en vigor del tratado.
El informe de LLYC recomienda a las empresas de ambos bloques adoptar una estrategia activa frente al nuevo marco comercial. Entre los pasos clave menciona el monitoreo permanente del proceso legislativo, el análisis competitivo por sectores, la adaptación normativa y operativa a los estándares ambientales y sanitarios, y la inversión en modernización y sostenibilidad.
“El éxito del acuerdo no se definirá únicamente en los Parlamentos, sino en la respuesta estratégica de los actores económicos para convertir esta apertura en inversión e innovación”, afirmó Juan Ignacio Di Meglio, director senior de Asuntos Corporativos de LLYC en Argentina y autor del informe.