El cadáver hallado este domingo en un descampado de Florencio Varela dejó de ser un enigma. La víctima fue identificada como Juan Francisco Viarnes, conocido como “El Francés”, un hombre con antecedentes penales y un recorrido marcado por su vínculo con investigaciones sensibles vinculadas al narcotráfico y a la corrupción policial.
El hallazgo se produjo durante una recorrida preventiva del Comando de Patrullas en la zona de las calles Holmberg y Paysandú. El cuerpo estaba recostado sobre su lateral derecho y no presentaba signos vitales. Minutos después, el SAME confirmó el fallecimiento y se dio intervención a Policía Científica y a la UFI N°1.
Las primeras pericias forenses permitieron establecer que Viarnes recibió seis disparos de arma de fuego, todos con orificios de entrada en la parte superior de la espalda. Ese dato reforzó, desde el inicio, la hipótesis de un ataque ejecutado por la espalda y sin posibilidad de defensa.

Aunque no llevaba documentación, la identidad fue confirmada mediante la extracción de huellas dactiloscópicas. Así se estableció que se trataba de un argentino de 66 años con numerosos antecedentes judiciales acumulados durante más de dos décadas, entre ellos causas por secuestro extorsivo, robos y distintos procesos penales tramitados tanto en el fuero federal como en la justicia provincial.
Los investigadores también relevaron señas particulares que coincidieron con los registros oficiales: un tatuaje de una flor de los vientos en el antebrazo izquierdo, un piercing en la oreja izquierda, cabello corto teñido de color claro y una vestimenta prolija al momento del hallazgo.
Más allá de su prontuario, Viarnes alcanzó notoriedad nacional por su rol como informante de la policía de Córdoba (o buche, como se dice en la jerga) y, luego, como testigo central en una causa que expuso vínculos entre altos mandos policiales y el narcotráfico.
En ese marco, denunció maniobras ilegales dentro de la División Drogas Peligrosas, que involucraron a jefes policiales y derivaron en detenciones, desplazamientos y la revisión de cientos de expedientes.
Entre los señalados en aquella investigación figuró el entonces jefe de Drogas Peligrosas, Rafael Sosa, acusado por sus vínculos con organizaciones narco y prácticas ilegales dentro de la fuerza.
Para los investigadores, ese recorrido dejó a “El Francés” en una zona ambigua, entre el delito y la colaboración con las fuerzas de seguridad, una posición que le habría generado tanto protecciones circunstanciales como enemigos persistentes.
Con ese trasfondo, el fiscal Darío Provisionato, a cargo de la UFI N°1, orienta la pesquisa hacia la hipótesis de un ajuste de cuentas, mientras se analizan sus últimos movimientos y contactos para reconstruir el contexto que rodeó el crimen.