Axel Kicillof decidió dejar de disimular. Sus recorridas por la costa atlántica, sus actos de gestión y sus mensajes políticos ya no responden solo a la agenda institucional: forman parte de una construcción de poder con proyección nacional. En el inicio de 2026, el gobernador de Buenos Aires se mueve con un objetivo claro: consolidarse como referencia central del peronismo y posicionarse, sin rodeos, como candidato competitivo para 2027.
¡Iniciamos la temporada de las Escuelas Abiertas en Verano con los chicos y chicas de #Miramar! ☀️
— Axel Kicillof (@Kicillofok) January 12, 2026
Con este programa estamos acompañando a miles de familias trabajadoras de toda la provincia que no pueden pagar una colonia de verano para sus hijos porque la plata no alcanza,… pic.twitter.com/PC6HAjU6ka
La gira de verano por distritos turísticos no es solo territorialidad clásica: es presencia, agenda, control del relato y ocupación del espacio opositor que hoy nadie más disputa con la misma intensidad. La inauguración de programas como Escuelas Abiertas en Verano, los actos con intendentes y los discursos con tono confrontativo hacia la Casa Rosada funcionan como piezas de un mismo tablero: mostrarse activo, gestionar y diferenciarse de Milei sin necesidad de intermediarios.
El avance de Kicillof también se explica por el vacío de liderazgo que atraviesa hoy el peronismo nacional. Sin Cristina Fernández de Kirchner como ordenadora indiscutida del espacio y con un PJ formalmente activo pero políticamente desdibujado, la escena quedó liberada para quien esté dispuesto a ocuparla con decisión y estructura.
En ese contexto, el gobernador bonaerense empezó a construir una lógica propia: agenda, relato, armado territorial y cuadros políticos alineados a su figura. No se trata solo de gestión provincial bien comunicada, sino de un proyecto político que empieza a pensarse en clave nacional mientras otros sectores todavía debaten cómo reordenarse internamente.
Mientras tanto, los nombres que asoman -como los senadores Sergio Uñac y Gerardo Zamora- se mueven con cautela, más atentos a no incomodar equilibrios internos que a disputar centralidad real. En comparación, Kicillof no solo expone ambición: también demuestra decisión política y ocupación permanente de la escena.
La creación y despliegue del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) terminó de confirmar que el gobernador ya no juega únicamente dentro de la lógica bonaerense. Hay dirigentes trabajando su armado en distintas provincias, con un mensaje claro: construir una alternativa opositora al mileísmo por fuera de las estructuras tradicionales del PJ, hoy debilitadas y sin conducción unificada.
El dato político de fondo es incómodo para muchos sectores del peronismo: hoy, Kicillof corre prácticamente solo en la construcción de liderazgo nacional. Esa ventaja inicial puede ampliarse si sostiene el ritmo y el control territorial, o diluirse si la interna vuelve a devorarse a sí misma. Por ahora, la escena es clara: mientras otros especulan, el gobernador ya está en campaña.