31/01/2026 - Edición Nº1089

Política

Obra pública en crisis

Gustavo Weiss: “Mantener la infraestructura cuesta mucho menos que repararla”

13/01/2026 | El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción analizó el freno de la obra pública, la pérdida de 120 mil empleos en el sector y el deterioro estructural del país.



Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, pasó por El Living de NewsDigitales y dejó un diagnóstico Bien Picante con Tomás Méndez sobre el estado actual del sector y de la infraestructura nacional. Desde el impacto directo de la paralización de la obra pública hasta el deterioro acumulado de rutas, hospitales y escuelas, el dirigente advirtió que la Argentina paga hoy el costo de décadas de baja inversión sostenida.

Weiss explicó que la Cámara representa a unos 1.400 socios directos, pero que el universo real alcanza a más de 18.000 empresas constructoras formales registradas en el IERIC. “Muchas de ellas están muy complicadas”, sostuvo, al describir un escenario que se agravó desde el segundo semestre de 2023 y tocó fondo en la primera mitad de 2024, cuando la inversión pública nacional cayó prácticamente a cero.

El impacto inmediato: empleo y empresas en crisis

Uno de los datos más contundentes que dejó la entrevista fue la pérdida de puestos de trabajo. “Perdimos 120 mil puestos de trabajo entre mediados del 23 y mediados del 24, solo en nuestro sector”, afirmó Weiss, y aclaró que se trata exclusivamente de empleo directo en la construcción formal. A eso, sumó el efecto dominó sobre el empleo indirecto: proveedores de materiales, comercios, servicios y economías locales enteras que dependen de una obra en marcha.

Según el titular de la Cámara, muchos de los trabajadores desplazados migraron hacia la informalidad. “La mayoría se volcó a changas o al trabajo por cuenta propia: plomería, albañilería, refacciones. Es la forma de sobrevivir cuando la obra se frena”, explicó, dejando en claro que se trata de una salida precaria y sin estabilidad.

Rutas, mantenimiento y el costo de llegar tarde

Al referirse al estado de las rutas nacionales, Weiss fue categórico:

“Argentina tiene décadas y décadas de baja inversión en infraestructura, no importa el color político”.

Para graficarlo, utilizó una comparación doméstica tan simple como demoledora: mantener cuesta mucho menos que reparar. “Si vos impermeabilizás el techo todos los años, gastás 100. Si lo dejás caer y lo tenés que hacer de nuevo, te cuesta 700 u 800”, explicó.

En ese sentido, aseguró que la mayoría de las rutas del país están deterioradas porque no se sostuvo una política de mantenimiento constante. “La Ruta 9 se puede reparar, claro que sí. Pero es mucho más caro que haberla mantenido como correspondía en tiempo y forma”, advirtió.

Cifras que explican el problema estructural

Weiss reveló que la Cámara realizó un cálculo reciente sobre el valor de la infraestructura argentina. Si quisiéramos hacer toda la infraestructura del país de cero, nacional, provincial y municipal, habría que invertir 1,5 billones de dólares, unas 2,56 veces el PBI”, señaló. Aclaró que es un ejercicio teórico, pero útil para dimensionar lo que se construyó y luego se dejó deteriorar.

A valores actuales, esa infraestructura amortizada y desgastada equivale a unos 650 mil millones de dólares. “Para mantenerla como está, sin ampliarla, habría que invertir unos 25 mil millones de dólares por año”, precisó, y remató con un dato incómodo: “En promedio, en los últimos años no llegamos ni a la cuarta parte de eso”.

Escuelas, hospitales y una decadencia prolongada

Consultado sobre qué áreas están peor, Weiss habló de un “empate cabeza a cabeza” entre rutas, escuelas y hospitales. Describió edificios escolares con filtraciones, sin calefacción y en condiciones “absolutamente lamentables”, y vinculó ese deterioro a un proceso de decadencia económica que, según su mirada, se profundizó desde principios de los años 80.

“Yo soy hijo de la escuela pública y era de excelencia. Hoy, todo el que puede manda a sus hijos a una escuela privada, aunque sea parroquial”, reflexionó, al tiempo que subrayó que la infraestructura es una parte central de esa pérdida de calidad.

Macro ordenada, micro descuidada

En el tramo final, Weiss reconoció el valor del ordenamiento macroeconómico impulsado por el actual Gobierno, pero marcó diferencias.

“Ordenar la macro es necesario, pero no suficiente. También hacen falta políticas activas en la micro”.

En particular, alertó sobre los riesgos de abrir la economía sin corregir antes los costos estructurales locales: impuestos, cargas laborales y competitividad.

“Menos motosierra y más bisturí”, sintetizó, al reclamar decisiones más quirúrgicas en áreas como obra pública financiada con fondos específicos ya existentes y proyectos internacionales ya iniciados. “No se trata de emitir sin control, pero tampoco de dejar que obras a medio hacer se deterioren y terminen saliendo el doble”, concluyó.