Este martes 13 de enero, Daniel Scioli cumple 69 años. Exdeportista de elite y una de las figuras más persistentes de la política argentina de las últimas tres décadas, su recorrido público estuvo signado por cambios de rumbo, reacomodamientos estratégicos y una notable capacidad de adaptación a distintos climas políticos e ideológicos.
Scioli inició su carrera política en la década de 1990 de la mano del entonces presidente Carlos Menem, en un contexto de fuerte impulso a las reformas económicas liberales.
Durante esos años, su proyección parecía orientarse a la ciudad de Buenos Aires, donde se lo mencionó como potencial candidato a jefe de Gobierno.
Sin embargo, en 2007 sorprendió al postularse como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, un distrito de mayor complejidad política y peso electoral. Allí fue electo y luego reelegido, consolidando su perfil como dirigente de alcance nacional.
En el plano ideológico, la trayectoria de Scioli también exhibe virajes significativos. En los años noventa fue un defensor explícito de las políticas de desregulación, privatización y apertura económica impulsadas por el menemismo.
Tras la crisis de 2001 y el cambio de ciclo político, se alineó con el kirchnerismo, primero como vicepresidente de Néstor Kirchner y luego como gobernador bonaerense bajo las presidencias de Cristina Fernández de Kirchner.
Durante esa etapa, adoptó una retórica más intervencionista y estatista, con énfasis en la industria nacional, el rol del Estado en la economía y las políticas de inclusión social, en sintonía con el discurso dominante del oficialismo de entonces.
El año 2015 marcó un quiebre central en su carrera. Tras dos mandatos como gobernador, Scioli fue el candidato presidencial del Frente para la Victoria. Corría como favorito. Sin embargo, perdió la elección frente a Mauricio Macri, un resultado que modificó su posición en el escenario político.
Desde esa derrota, Scioli no volvió a ocupar el centro de la escena nacional. Si bien continuó desempeñando funciones públicas y mantuvo presencia política, su liderazgo quedó eclipsado por nuevas figuras y por la reconfiguración del sistema político.
En 2023, Scioli intentó reinsertarse en la primera línea con una candidatura presidencial dentro del peronismo, promoviendo una interna que finalmente no prosperó. Poco después, desistió de esa postulación.
Más recientemente, protagonizó otro giro relevante al incorporarse al gobierno de La Libertad Avanza, encabezado por Javier Milei.
En ese nuevo rol, volvió a expresar afinidad con ideas de apertura económica, desregulación y promoción del mercado, posiciones que remiten a las que había sostenido en los años noventa y que contrastan con su etapa kirchnerista.