Javier Milei habita el depósito de Olivos durante este inicio de 2026. Esta decisión responde a un giro místico que busca blindar su gestión de las tentaciones tradicionales del poder político en Argentina.
Andrés Oppenheimer entrevistó al mandatario en una charla profunda donde se abordó la inusual configuración de su vida privada en la residencia presidencial. El jefe de Estado justificó su mudanza al depósito de herramientas refaccionado como una barrera de control sobre sus impulsos personales y su perfil público.
Javier Milei contó que, al mudarse a la Quinta de Olivos, decidió vivir en una ''pequeña casa donde se guardaban herramientas'': ''No tengo problemas de codicia ni de lujuria. Mi acercamiento al judaísmo me mantiene el ego en la caja''. https://t.co/Taajny2hyI pic.twitter.com/aVkaRIvv3C
— MDZ Online (@mdzol) January 9, 2026
"No tengo problemas de codicia ni de lujuria", sentenció el líder libertario al explicar su desapego de los lujos que ofrece el chalet principal del predio.
El judaísmo y la admiración por la figura de Moisés operan como los pilares espirituales que hoy definen su nueva rutina diaria de descanso en la quinta.
"El acercamiento al judaísmo mantiene mi ego en caja todo el tiempo para escribir las páginas de la historia", dijo el presidente de la Nación.
Esta búsqueda de austeridad extrema se traduce en una habitación mínima dentro de las 28 hectáreas de la residencia oficial en la zona norte bonaerense. Javier Milei busca construir un "ideal de vida" que le permita mantener el equilibrio mental mientras enfrenta los retos económicos y los desafíos del Congreso. El mandatario asegura que descubrió lo que le da felicidad y ha decidido obrar en consecuencia, ignorando las convenciones protocolares de sus predecesores.

Karina Milei, desde la Secretaría General de la Presidencia, supervisó los 1.731.268 pesos destinados al acondicionamiento de estas áreas específicas de la quinta.
Los mastines Murray, Milton, Robert y Lucas también condicionaron el uso del espacio debido a la necesidad de construir caniles de hierro con materiales importados. La Jefatura de Gabinete reportó que el mantenimiento general de la quinta demandó 290 millones de pesos, aunque el Presidente aclaró que sus perros no consumen fondos públicos.
Esta estancia en el depósito simboliza la construcción de un liderazgo disruptivo que intenta blindarse mediante la fe y la sencillez física de cara a las elecciones de 2027.
TM