01/02/2026 - Edición Nº1090

Internacionales

Crimen organizado

Tren de Aragua en Ciudad de México: la detención que expone un problema mayor

13/01/2026 | La detención de seis integrantes del grupo venezolano revela la expansión de redes criminales transnacionales y sus límites para el Estado mexicano.



La detención de seis presuntos integrantes del Tren de Aragua en Ciudad de México marcó un punto de inflexión en la percepción oficial sobre la presencia de organizaciones criminales extranjeras en el país. Hasta ahora, la narrativa dominante sostenía que México era territorio casi exclusivo de estructuras locales, con escaso margen para la implantación de bandas foráneas. El operativo coordinado entre fuerzas federales y capitalinas rompió esa idea y colocó en el centro del debate la capacidad del Estado para anticipar amenazas que no responden a los esquemas tradicionales del crimen organizado mexicano.

El caso adquiere relevancia adicional por el perfil de los detenidos y los delitos que se les atribuyen, entre ellos trata de personas, explotación sexual y extorsión, actividades que afectan de manera directa a poblaciones migrantes y sectores vulnerables. Más que una operación aislada, las detenciones evidencian la existencia de redes activas que operan con bajo perfil, se insertan en economías informales y aprovechan vacíos institucionales para consolidarse. El fenómeno obliga a revisar no solo las estrategias policiales, sino también los marcos de cooperación regional.

México 


México es un país entre los Estados Unidos y América Central, conocido por las playas en el Pacífico y el golfo de México, y su diverso paisaje de montañas, desiertos y selvas.

Una organización flexible y transnacional

A diferencia de los grandes carteles mexicanos, el Tren de Aragua no responde a una estructura jerárquica rígida ni a un control territorial clásico. Su lógica es la de una red flexible, capaz de replicarse en distintos países mediante células semiautónomas que se adaptan al entorno local. En Ciudad de México, esa modalidad le habría permitido articularse con actores criminales locales, reducir su exposición y concentrarse en delitos de alto rendimiento y menor visibilidad pública.

Esta forma de operación complica la respuesta estatal, porque desdibuja los indicadores habituales de presencia criminal. No hay grandes enfrentamientos armados ni disputas abiertas por territorios, sino economías delictivas discretas que se camuflan en actividades legales o informales. Para las autoridades, el reto no es solo desmantelar células específicas, sino identificar los vínculos financieros, logísticos y humanos que conectan a estas redes con otros países de la región.


Supuestos integrantes del Tren de Aragua han sido detenidos en México al inicio de este 2026. 

Un desafío para la seguridad y la política regional

La irrupción del Tren de Aragua en México plantea un desafío que trasciende el ámbito policial. Su expansión está íntimamente ligada a los flujos migratorios, la precariedad laboral y la falta de protección efectiva para personas en tránsito, lo que convierte al fenómeno en un problema estructural y regional. En ese contexto, la seguridad deja de ser una cuestión exclusivamente nacional y pasa a depender de la coordinación entre Estados con capacidades y prioridades muy dispares.

Las detenciones recientes ofrecen una señal de capacidad operativa, pero también exponen los límites de una estrategia centrada solo en capturas. Sin políticas integrales que combinen persecución penal, cooperación internacional y protección social, el riesgo es que estas organizaciones sigan reproduciéndose bajo nuevas formas. El caso del Tren de Aragua en Ciudad de México anticipa un escenario en el que el crimen organizado transnacional se vuelve más fragmentado, menos visible y, por ello, más difícil de contener.