18/01/2026 - Edición Nº1076

Internacionales

Elecciones 2026

Colombia rumbo a 2026: cómo la figura de Donald Trump complica a Gustavo Petro

14/01/2026 | La relación entre Washington y Bogotá deja de ser un asunto externo y se convierte en una variable electoral clave rumbo a 2026.



La política exterior de Colombia ha dejado de ocupar un lugar marginal en el debate público y comienza a instalarse como un eje relevante de la discusión electoral. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca reconfiguró de manera abrupta el vínculo con Bogotá y obligó al gobierno de Gustavo Petro a moverse en un terreno diplomático más complejo. Las tensiones, los gestos y los silencios entre ambos gobiernos ya no se leen solo en clave internacional, sino como señales que impactan en la competencia política interna.

En este contexto, la campaña hacia 2026 incorpora un elemento externo que atraviesa a todo el espectro político. Para la oposición, la figura de Trump funciona como un factor de presión que puede debilitar la imagen de Petro en materia de gobernabilidad y relaciones estratégicas. Para el oficialismo, en cambio, el vínculo con Washington se presenta como una prueba de madurez política y capacidad de diálogo en escenarios adversos. La relación bilateral comienza así a ser utilizada como insumo narrativo electoral, más allá de su contenido diplomático concreto.

Colombia 


Colombia es un país del extremo norte de Sudamérica. Su paisaje cuenta con bosques tropicales, las montañas de los Andes y varias plantaciones de café. 

El giro de Washington y su impacto interno

El endurecimiento del discurso de Trump hacia América Latina, con especial énfasis en seguridad y narcotráfico, ha colocado a Colombia nuevamente bajo observación. Las advertencias sobre cooperación, certificaciones y asistencia económica reactivaron viejos debates sobre soberanía y dependencia. Este clima de presión externa tiende a reforzar posiciones polarizadas dentro del país, donde cada sector interpreta el vínculo con Estados Unidos según su propia estrategia política.

A la vez, la respuesta de Petro ha buscado evitar una escalada directa, optando por una diplomacia contenida y pragmática. Esa actitud, sin embargo, genera lecturas opuestas: mientras algunos la valoran como un gesto de responsabilidad institucional, otros la interpretan como una señal de debilidad frente a Washington. El resultado es una discusión pública en la que la política exterior deja de ser técnica y se convierte en argumento de campaña, alimentando percepciones más emocionales que estratégicas.

La relación con Estados Unidos como eje electoral

A medida que se acerca el calendario electoral, la relación con Estados Unidos comienza a operar como una línea divisoria entre proyectos políticos. Los candidatos deberán posicionarse frente a un escenario en el que la cooperación internacional, la seguridad y el comercio aparecen condicionados por el humor de la Casa Blanca. Trump se transforma así en un actor indirecto de la campaña colombiana, incluso sin intervenir de forma explícita en ella.

Este fenómeno confirma una tendencia más amplia en la región: las elecciones nacionales ya no pueden leerse de manera aislada del contexto global. En Colombia, el “efecto Trump” no define por sí solo el resultado electoral, pero sí altera el marco de discusión y obliga a los actores políticos a pronunciarse. La política exterior deja de ser un telón de fondo y se instala como parte central del debate democrático, con consecuencias que se extenderán más allá de 2026.