La reconfiguración del poder en Venezuela avanza en un clima de alta incertidumbre institucional, marcado por la ausencia de Nicolás Maduro y por la necesidad del chavismo de preservar cohesión interna. En ese contexto, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez busca transmitir continuidad y control, evitando fisuras dentro del aparato estatal. Las decisiones recientes apuntan a reforzar el núcleo duro del poder, más que a inaugurar una etapa de apertura política plena.
El nombramiento de figuras provenientes del entorno más cercano al expresidente no responde solo a criterios administrativos, sino a una lógica de supervivencia política. La prioridad inmediata es garantizar gobernabilidad, disciplina interna y lealtad militar, aun a costa de profundizar las dudas sobre la naturaleza del proceso político en curso. La transición, por ahora, aparece subordinada al orden y a la estabilidad del régimen.
La designación del antiguo edecán de Maduro como ministro de la Presidencia revela hasta qué punto el poder sigue orbitando alrededor de figuras formadas en el esquema de confianza personal del líder saliente. Este cargo, clave para la coordinación del Ejecutivo, funciona como un filtro político y administrativo que permite controlar flujos de información y decisiones estratégicas. Más que una renovación, el movimiento refuerza una red de lealtades preexistentes.
Este tipo de nombramientos también envía un mensaje hacia el interior del chavismo: no habrá una ruptura abrupta con el pasado. La dirigencia busca evitar disputas internas en un momento de extrema fragilidad, manteniendo a los cuadros históricos dentro del circuito decisorio. La estabilidad del gobierno interino depende, en gran medida, de que estas estructuras sigan alineadas y operativas.
This is the picture that the LYING and CORRUPT New York Times took of the Venezuelan Narco-Terrorist Delcy Rodriguez.
— Daniel Di Martino 🇺🇸🇻🇪 (@DanielDiMartino) December 5, 2025
The title: "The Moderate"
Their description of her: Cosmopolitan, moderate, conservative.
These are all LIES.
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Desde el plano internacional, el nuevo escenario venezolano es observado con cautela. La presencia de actores del antiguo régimen en puestos centrales dificulta la construcción de credibilidad externa y reduce el margen de maniobra diplomática. Sin señales claras de reformas institucionales o de un calendario electoral, la legitimidad del proceso sigue siendo cuestionada por amplios sectores políticos y sociales.

A corto plazo, el gobierno de Rodríguez parece apostar a una administración de contención, enfocada en sostener el poder y negociar apoyos externos sin alterar el equilibrio interno. Sin embargo, esta estrategia plantea un dilema estructural: cuanto más se refuerza la continuidad del chavismo tradicional, más se posterga cualquier posibilidad de una transición democrática efectiva. El desenlace dependerá de si el control interno logra imponerse sobre las crecientes presiones por cambio.