La Unión Cívica Radical enfrenta una posible fractura histórica tras el estallido de una inesperada interna parlamentaria que busca purgar a los sectores dialoguistas en la Cámara de Diputados.
El bloque Provincias Unidas, presidido por la santafesina Gisela Scaglia, solicitó formalmente al Comité Nacional el reconocimiento como "la única representación partidaria". La misiva, firmada por figuras como Mariela Coletta, Pablo Juliano y Martín Lousteau, exige que ningún otro espacio utilice la denominación UCR en el recinto.
La movida apunta directamente a marginar a los legisladores que acompañaron al oficialismo en la votación del Presupuesto 2026 en diciembre pasado. El pedido surge apenas un mes después de que Leonel Chiarella asumiera la presidencia del partido con una promesa de unidad que hoy parece quebrada.

Pamela Verasay, presidenta del bloque que hoy lleva el nombre oficial de la UCR, se mostró sorprendida por la carta y defendió la libertad de voto. Su espacio, integrado por Guillermo Agüero, Gerardo Cipolini, Diógenes González, Lisandro Nieri y Darío Schneider, es acusado de actuar de forma incompatible con los principios partidarios.
El sector de Lousteau y Morales controla la Mesa Ejecutiva de la UCR con 12 de los 15 miembros, lo que asegura el éxito de la purga.
La tensión escaló luego de que tres integrantes del bloque de Verasay votaran a favor de derogar la Ley de Financiamiento Universitario. Según los firmantes de Provincias Unidas, esta actitud contradice el mandato expreso de la conducción nacional leído en el recinto el pasado 18 de diciembre.
Diego Santilli, ministro del Interior, viajará este jueves a Mendoza para intervenir en una interna local donde el radicalismo oficial compite contra sectores "anticornejistas". La debilidad del gobernador Alfredo Cornejo en la Mesa Ejecutiva nacional complica la situación de sus diputados alineados, quienes podrían perder su identidad formal antes del encuentro anual de febrero.
Los diputados en la mira, representantes de distritos como Mendoza, Chaco, Corrientes y Entre Ríos, quedarían marginados de las mesas de trabajo si la Mesa Nacional aprueba el pedido este miércoles.
La resolución de esta interna definirá si el radicalismo logra sobrevivir como una fuerza unificada o si la fragmentación termina por diluir su peso político frente al oficialismo en este 2027.
TM