River Plate venía pisando el acelerador a fondo en el mercado de pases, buscando jerarquía para reforzar un ataque que cerró el 2025 con dudas. Entre los nombres apuntados, Maher Carrizo despertaba el mayor interés.
El joven extremo santiagueño de 19 años, figura emergente de Vélez Sarsfield y de las selecciones juveniles, era la gran apuesta de la dirigencia de Núñez. Las negociaciones entre clubes habían avanzado. Los presidentes Stéfano Di Carlo (River) y Fabián Berlanga (Vélez) habían llegado a un entendimiento económico importante.
El Millonario estaba dispuesto a desembolsar 6,5 millones de dólares por el 50% de la ficha del jugador, e incluso había accedido a realizar el pago en una sola cuota, una condición más que seductora para las arcas de Liniers.
Sin embargo, cuando todo parecía encaminado para que Carrizo se pusiera la banda roja, la operación se desmoronó por dos factores clave que excedieron la voluntad de River.
El primer y principal obstáculo fue deportivo. A pesar del acuerdo entre las instituciones, faltaba la pieza fundamental del rompecabezas: el "sí" del protagonista. Según trascendió, Maher Carrizo comunicó a la dirigencia del Fortín su decisión de no aceptar la transferencia a River.

El extremo dejó en claro a su entorno y al presidente Berlanga que su objetivo no es cambiar de club dentro del fútbol argentino. Su mirada está puesta en el Viejo Continente. Esta postura inflexible fue comunicada por Berlanga a sus pares de River, enfriando de inmediato las expectativas de contar con una de las joyas del fútbol nacional.
Pero la negativa del jugador no fue el único detonante. En un contexto donde la operación se dilataba, la dirigencia de Liniers intentó cambiar las reglas del juego a último momento.
Según informó el periodista Hernán Castillo, Vélez buscó imponer una cláusula recaudatoria inédita: pretendían que River abonara un millón de dólares adicional por cada mercado de pases en el que el futbolista no fuera vendido al exterior.
La lógica detrás de esta exigencia era que, al conservar Vélez el 50% del pase, querían asegurarse ingresos constantes si el jugador permanecía mucho tiempo en Núñez sin ser transferido. Esta condición, que no formaba parte del acuerdo inicial y resultaba económicamente inviable para River, terminó de dinamitar las negociaciones.