14/01/2026 - Edición Nº1072

Opinión


Contrastes

Los incendios reviven la llama de la interna Milei-Villarruel

14/01/2026 | Villarruel eligió pararse en la Patagonia quemada para decir que hay cosas en las que el Estado no puede achicarse.



Victoria Villarruel convirtió los incendios en Chubut en un escenario propio. Mientras los focos avanzaban sobre Puerto Patriada y Epuyén, la vicepresidenta interrumpió sus vacaciones, viajó a la zona y se mostró con intendentes, brigadistas y vecinos, en un recorrido que profundizó la distancia con la Casa Rosada. En paralelo, Javier Milei eligió otro registro: agradeció desde Buenos Aires a quienes combaten el fuego con una imagen generada por inteligencia artificial, donde se lo ve dándole la mano a un brigadista, gesto que terminó más asociado a la polémica estética que a la gestión concreta de la emergencia.

El viaje de Villarruel a Epuyén y al Parque Nacional Los Alerces fue breve, pero lo suficientemente visible como para abrir un nuevo capítulo en la interna. La vice caminó zonas afectadas, se reunió con autoridades locales y habló de “una tragedia que se repite año tras año”, frase que la ubica en el registro clásico de la política que se planta en el territorio ante una catástrofe. En redes y en declaraciones, dejó claro que su agenda no era protocolar: anunció que impulsará en el Senado una reforma del Código Penal para agravar las penas por incendios forestales, con cárcel efectiva, y reclamó mejorar la coordinación entre Nación y provincias durante las emergencias.

La formulación elegida no fue menor. Villarruel citó el artículo 41 de la Constitución, habló del derecho a un ambiente sano y definió a la Patagonia como “un bien de todos los argentinos y de las generaciones venideras”, rematando con una frase que en Balcarce 50 cayó pesada: “nunca se debe escatimar en su cuidado y protección”.  En boca de la principal figura institucional del oficialismo, ese léxico suena a enmienda implícita al programa de ajuste que recorta fondos para el Servicio Nacional de Manejo del Fuego y demora transferencias a bomberos voluntarios. Villarruel se apropia de la bandera del orden y la seguridad, pero la desplaza hacia el terreno ambiental y la articula con más presencia estatal, no con menos.

La respuesta del Ejecutivo llegó en forma de filtración. Distintas versiones, impulsadas desde el entorno presidencial, aseguraron que la vicepresidenta había pedido un helicóptero a la Agencia Federal de Emergencias para sobrevolar la zona y que el pedido fue rechazado por orden de Milei, con el argumento de que los medios aéreos debían usarse sólo para combatir el fuego y no para recorridas políticas. El equipo de Villarruel negó que existiera una solicitud formal y exigió que, si la hubo, se muestre el papel. El episodio dejó expuesto algo más que un cruce administrativo: la Casa Rosada empezó a acusarla, abiertamente, de “sacar ventaja” de la tragedia.

Varios analistas leyeron la escena como una “mojada de oreja” más de Villarruel a Milei. La vice construye un perfil que combina tres elementos: presencia física en conflictos sensibles, proyectos de endurecimiento penal y defensa de ciertos bienes públicos –en este caso, el bosque y la infraestructura de combate del fuego– frente a un gobierno que insiste en reducir el gasto. La foto de estos días la muestra lejos del escritorio del Senado y lejos de la estética libertaria de la avatarización digital: Villarruel eligió pararse en la Patagonia quemada para decir que hay cosas en las que el Estado no puede achicarse. En un oficialismo acostumbrado a hablar de “dinamitar la casta”, esa decisión no sólo marca un estilo distinto: empieza a perfilar otra manera de ocupar el poder que, cada vez más, se mide en contraste con el presidente.