El complejo girasolero argentino atraviesa un momento de marcada expansión y consolida su posicionamiento en el comercio internacional, impulsado por una combinación de buenos resultados productivos, precios firmes y un contexto global favorable.
Así lo señala el último informe de coyuntura elaborado por la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), a través de su asesor económico, Jorge Ingaramo.
Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones del complejo girasolero crecieron 46,8% en valor, mientras que en los últimos seis meses el precio FOB local del aceite de girasol aumentó un 11%, ratificando el carácter estratégico del sector dentro de la economía argentina y su aporte creciente a la generación de divisas.
Pese a las restricciones hídricas que afectaron a algunas zonas productivas, la campaña nacional de girasol muestra indicadores positivos. De acuerdo con datos de la Bolsa de Cereales, ya se cosecharon cerca de 300.000 hectáreas, lo que representa el 11,1% del área apta, con un rinde medio nacional de 22,7 quintales por hectárea, por encima del promedio histórico para esta etapa del ciclo.
A nivel regional, el NEA lidera el avance de cosecha con el 52% del área recolectada y un rinde promedio de 23,0 qq/ha, seguido por el Centro-Norte de Santa Fe, donde el 20% del área ya fue cosechada con un rendimiento de 21,1 qq/ha. Si bien la falta de lluvias redujo la proporción de lotes con condición hídrica óptima, el 100% del área remanente se mantiene en condiciones normales a excelentes, lo que sostiene las expectativas productivas.
El escenario internacional refuerza las oportunidades para el girasol argentino. Según el informe del USDA del 12 de enero de 2026, la caída de la producción en el hemisferio norte genera un contexto de menor oferta global, favoreciendo a los exportadores del sur.
En este marco, se proyecta que la participación argentina en el comercio mundial de aceite de girasol aumente del 10,8% al 12,0%. La producción de Ucrania, principal competidor global, registraría una baja interanual del 19,2%, mientras que, en conjunto, los tres principales productores del hemisferio norte reducirían su oferta en 2,26 millones de toneladas.
La menor disponibilidad global se refleja en la caída de la relación stocks/consumo, que pasaría del 13,9% al 11,9%, un factor que contribuye a sostener la firmeza de los precios internacionales.
El buen desempeño del complejo también se evidencia en los precios y en el ritmo de comercialización. Según datos de la Secretaría de Agricultura, el valor FOB del aceite de girasol pasó de USD 1.109 por tonelada en julio de 2025 a USD 1.250 por tonelada en enero de 2026.
En el mercado interno, el precio estimado Cámara en Rosario se ubica en torno a $467.000 por tonelada, equivalente a unos USD 320, mientras que las operaciones forward para julio de 2026 en la zona de General Deheza alcanzan valores de hasta USD 360 por tonelada.
En términos de comercio exterior, el complejo girasolero exportó USD 2.019,1 millones en los primeros once meses de 2025, lo que representa el 4,3% de las exportaciones totales del complejo agroindustrial argentino, consolidando su peso relativo dentro del sector.
De cara a la campaña 2025/2026, la producción argentina de girasol se estima en 5,5 millones de toneladas, lo que implica una suba del 7,8% respecto del ciclo anterior. Este crecimiento permitiría capitalizar el contexto de menor oferta internacional y sostener el protagonismo argentino en los mercados globales.
Desde ASAGIR destacan que el desempeño actual del complejo girasolero refleja el potencial del cultivo cuando convergen condiciones productivas razonables, precios atractivos y una demanda internacional firme, reafirmando su rol como una de las cadenas estratégicas del agro argentino.