El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) quedó atrapado en una interna que expone otra grieta en la gestión estatal bajo el gobierno de Javier Milei. A cinco meses de la renuncia de Antonio Mauad, el Ejecutivo busca ahora cerrar el vacío de conducción con una decisión que reavivó la polémica: volver a colocar al mismo funcionario en el cargo, pese a las objeciones formales y técnicas.
El Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) difundió un comunicado con tono inusualmente duro, en el que advierte que Mauad no cumple con los requisitos exigidos por el decreto que regula la conducción del organismo. Pero el cuestionamiento va más allá del nombre propio: pone sobre la mesa una crítica directa al criterio político con el que el Gobierno maneja cargos sensibles del Estado.
El trasfondo incomoda porque el SMN no es un organismo más. Su funcionamiento impacta en sistemas de alerta temprana, gestión de emergencias y planificación pública. Para los especialistas, la sucesión de designaciones fallidas y la falta de conducción estable deterioran la capacidad operativa y dañan la credibilidad institucional.
Desde el oficialismo, en cambio, en 2024 habían defendido la llegada de Mauad como parte de un proceso de modernización. Esa explicación hoy choca con la realidad: renuncia, vacío de poder y ahora un intento de regreso que reabre el conflicto y deja al descubierto la fragilidad de la gestión sobre áreas estratégicas.
El episodio suma un nuevo foco de desgaste político para la Casa Rosada. Mientras el discurso libertario insiste en profesionalizar el Estado, los propios actores técnicos del sistema científico denuncian improvisación, discrecionalidad y una lógica de nombramientos que contradice la narrativa oficial.