Javier Milei y su círculo íntimo calificaron este miércoles como una maniobra política el viaje de Victoria Villarruel a las zonas afectadas por los incendios en la Patagonia.

La tensión entre los integrantes del binomio presidencial alcanzó un nuevo pico tras la gira de la vicepresidenta por las localidades impactadas de Chubut. El desplazamiento no fue coordinado con el Poder Ejecutivo, lo que disparó una respuesta mordaz desde el núcleo duro de Balcarce 50.
Fuentes cercanas a Javier Milei interpretaron el gesto de Victoria Villarruel como un intento de exposición pública frente a la ausencia del Presidente en el territorio. "Busca cualquier manera para sumarse un poroto político", sentenciaron funcionarios de Casa Rosada para desacreditar la legitimidad del viaje institucional a la Patagonia.
La vicepresidenta utilizó sus redes para diferenciarse de la gestión nacional, asegurando que la tragedia de los incendios "le duele a todos los argentinos". Su presencia en Epuyén fue leída en el oficialismo como un desafío directo a la narrativa de ajuste que afecta el Servicio Nacional de Manejo del Fuego.

El malestar se materializó a través del secretario de Medios, Javier Lanari, quien lanzó una advertencia directa contra la investidura de la vicepresidenta en redes sociales. El funcionario remarcó que las herramientas públicas deben destinarse exclusivamente a combatir el fuego y no a fines partidarios.
Villarruel respondió a los ataques ratificando su intención de proponer una actualización del Código Penal para agravar las penas contra quienes inicien incendios con dolo. La funcionaria citó el artículo 41 de la Constitución Nacional para reclamar una coordinación "más eficiente y asertiva" entre el Estado nacional y las provincias.
Esta nueva grieta profundiza el aislamiento de la vicepresidenta dentro del esquema de poder liderado por Santiago Caputo y el mandatario nacional. Mientras el fuego en Chubut comienza a ceder, la temperatura política en Buenos Aires amenaza con fragmentar definitivamente la unidad de la cúpula libertaria.
El futuro de la relación entre ambos mandatarios quedará supeditado al debate legislativo sobre el ecocidio, donde la vicepresidenta buscará imponer sus propios términos frente a la resistencia del Ejecutivo.
TM