Jorge Macri selló este miércoles, según pudo reconstruir este medio en los pasillos de Bolívar 1, una tregua táctica para descomprimir la crisis carcelaria que asfixia a la Ciudad.
AVANZAMOS PARA CERRAR LA CÁRCEL DE DEVOTO. RECLAMO HISTÓRICO DE LOS VECINOS.
— Jorge Macri (@jorgemacri) January 14, 2026
Para lograrlo estamos finalizando la construcción de la cárcel de Marcos Paz que fue abandonada por la gestión anterior de la Ciudad.
Este avance se logra en conjunto y en acuerdo con el Gobierno… pic.twitter.com/DGNf7buATJ
En despachos oficiales admiten que el acuerdo funciona como un respirador político para una relación que parecía quebrada. Tras meses de chicanas cruzadas por la custodia de los 2.291 detenidos en comisarías, la firma del acta entre los ministros de Seguridad de ambas jurisdicciones marca un punto de inflexión necesario.
La movida busca dar respuesta a un dato que alarma al equipo de Seguridad porteño: hay 409 condenados que todavía duermen en alcaidías que no están diseñadas para el alojamiento permanente. El análisis que circula en la Ciudad sugiere que este pacto es una salida elegante ante la presión mediática generada por las evasiones de principios de año.

El análisis que circula en Bolívar 1 sugiere que este pacto es el resultado de una negociación técnica que logró sobreponerse a los ruidos políticos. Bullrich había acusado a la gestión porteña de "no hacerse cargo" de sus delincuentes, mientras el PRO reclamaba por los cupos en el Servicio Penitenciario Federal.
Con una inversión que superó los $100.000 millones, la reactivación de las obras en Marcos Paz permite proyectar un calendario concreto de desalojo. La nueva unidad de Marcos Paz recibirá a 2.240 internos para permitir el cierre definitivo del penal de Villa Devoto durante este año.
Este movimiento no solo libera terrenos valiosos en un barrio residencial porteño, sino que retira de las calles de la Ciudad a miles de procesados. La apuesta de Balcarce 50 es que la mayor capacidad operativa reduzca la conflictividad en los barrios donde los vecinos denunciaban la existencia de "comisarías-cárcel" fuera de toda norma de seguridad.
La tregua institucional se pone a prueba ahora con el cumplimiento estricto de los plazos, mientras la Ciudad avanza en paralelo con la creación de su propio Servicio Penitenciario local.
TM