Maximiliano Pullaro defendió, tras una serie de consultas en los pasillos de la Casa Gris, su política salarial frente a los gremios estatales de Santa Fe esta semana.
En despachos oficiales admiten que la frase del gobernador buscó marcar una posición de fuerza antes de abrir la mesa de negociación. Según se pudo reconstruir, la estrategia de Pullaro es destacar una "administración austera" frente al recorte de fondos nacionales, que estimó en 1.500 millones de pesos.

Martín Lucero, titular de SADOP Rosario, fue el primero en reaccionar con dureza. El dirigente consideró que el "salariazo" que pregona el Ejecutivo es una percepción alejada de la realidad de las escuelas. "Si hubiera cumplido con la promesa de paritarias libres y cláusula gatillo, no se habrían producido conflictos", disparó Lucero.
El análisis que circula en el sindicalismo docente es que el último aumento del 9% quedó por debajo del 12% de inflación del período. Esta diferencia, impuesta por decreto ante la falta de acuerdo paritario, es la que hoy tensa la relación entre la Casa Gris y los maestros.
Desde noviembre de 2023, todos los sectores públicos analizados registraron caídas salariales con pérdidas que oscilan entre el 8,5 y el 17,4 por ciento.

A diferencia del optimismo oficial, el Centro de Economía Política (CEPA) advirtió que la pérdida no fue pareja. Mientras las categorías más bajas de la administración central sufrieron una caída cercana al 11%, el personal de enfermería y la policía registraron retrocesos superiores al 15%.
En paralelo, el informe técnico señala una contradicción en el discurso de austeridad: la planta política se habría triplicado mediante la designación directa de asistentes técnicos, que crecieron un 265%. Esta "fuga de recursos" hacia cargos políticos es el punto que los gremios llevarán a la mesa para exigir una recomposición urgente.
Con las paritarias municipales bajo conciliación obligatoria hasta el próximo 21 de enero, el gobierno santafesino apuesta a que el Plan Raíz y otros programas educativos sirvan para destrabar el inicio de clases. Sin embargo, la brecha entre los números de Pullaro y los de los sindicatos promete un verano de alta conflictividad.
TM